Cuatro años después de que la Junta de Andalucía frenara por motivos ambientales uno de los mayores desarrollos urbanísticos proyectados en el litoral andaluz, el futuro de Següesal Golf Resort vuelve a estar sobre la mesa. El Ayuntamiento de Barbate ha continuado la tramitación urbanística adaptando el expediente a la normativa vigente y el proyecto espera ahora una nueva decisión ambiental del Gobierno andaluz. El escenario ha reabierto un viejo enfrentamiento entre quienes defienden la iniciativa como una oportunidad económica y quienes la consideran incompatible con la conservación del entorno y con la realidad hídrica de la comarca.

En noviembre de 2022, la Consejería de Sostenibilidad emitió una Declaración Ambiental Estratégica (DAE) desfavorable que supuso un duro revés para una actuación que llevaba más de una década de recorrido administrativo. Aquella resolución entendía que la modificación urbanística necesaria para desarrollar el complejo podía provocar impactos relevantes sobre la biodiversidad, especialmente por su proximidad al Parque Natural de La Breña y Marismas del Barbate y por su afección a hábitats y especies protegidas. El informe también cuestionaba aspectos relacionados con la disponibilidad de recursos hídricos.