El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha vuelto a dejar claro que su estrategia en Oriente Medio difiere notablemente de la de su "amigo" el presidente estadounidense, Donald Trump, y que, en última instancia y en el actual contexto interno en Israel, la hoja de ruta del jefe de Gobierno judío queda al margen de toda discusión. Con las elecciones generales israelíes ya a la vista, el 27 de octubre, Netanyahu sabe que su única fortaleza electoral está en mantener en Israel la atmósfera de supremacismo y belicismo desatada primero con el ataque y destrucción de Gaza, desde fines de 2023, y después, desde el pasado 2 de marzo, con la invasión del sur del Líbano, en el marco de la guerra de Trump contra Irán.PublicidadPor eso, pese a las conversaciones en curso con las autoridades del Líbano (que poco pastel tienen que cortar en una contienda que enfrenta al Ejército israelí con las milicias chiíes de Hizbulá), Netanyahu no ha dado orden de retirada del sur del país vecino y en las últimas horas continuaron los bombardeos israelíes, al tiempo que se refuerzan los estacionamientos militares incrementados con esta invasión.En Gaza, el territorio palestino sometido a un auténtico genocidio por parte de Israel que ha dejado ya más de 73.000 gazatíes asesinados desde el 7 de octubre de 2023, Netanyahu remarcó este domingo cuál es su estrategia: rechaza de pleno la continuación del plan de paz presentado por el propio Trump el año pasado y que ahora debería ya entrar en una segunda fase a pesar del reiterado incumplimiento por Israel de la primera etapa.Al tiempo, Netanyahu y sus ministros extremistas están animando la expansión de la colonización israelí en Cisjordania, el otro territorio palestino subyugado por Israel, que se ha convertido en un queso de gruyere de asentamientos judíos y cuyos pobladores originarios palestinos están siendo masacrados y obligados a dejar sus hogares.Este lunes, en un vídeo electoral, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, expresó su orgullo por haber impulsado una "revolución" de asentamientos judíos en Cisjordania, al tiempo de haber expulsado a 40.000 palestinos de los campamentos de refugiados de Yenín, Tulkarem y Nur Shams. La misma limpieza étnica desplegada en Gaza, donde la población palestina está hacinada en apenas un 30% de la Franja, mientras el resto del territorio está bajo la bota militar israelí.PublicidadNetanyahu antepone la limpieza étnica palestina a los deseos de TrumpEl plan de Netanyahu es diáfano: dejar sentenciada esa limpieza étnica de los palestinos antes de que expire su actual mandato, ya sea con su expulsión de los territorios que los judíos ultranacionalistas quieren repoblar ilegalmente, o con su concentración en espacios minúsculos, de donde, más tarde o más temprano se verán obligados a marchar.Por eso, en un golpe de gracia que ratificó su política de agresión en Gaza sustentada en el asesinato continuado de civiles, y que desafió a la Casa Blanca y su estrategia para la Franja reflejada en el alto el fuego de octubre pasado, Netanyahu comunicó que el Ejército israelí no dejará Gaza, que controla en un 65%, hasta que las milicias del grupo Hamás se desarmen por completo.Un simple pretexto, pues la Junta de Paz establecida con el consentimiento de Tel Aviv y liderada por EEUU ha reiterado que ese repliegue no ha de producirse de inmediato, sino que puede ser gradual según se verifique el desarme de esas milicias palestinas. Lo repitió este lunes su representante, Nikolái Mladenov, en un vano intento de contentar a Israel.PublicidadPero el mensaje de Netanyahu no era para Hamás, sino que tenía como destinatario a Trump, a quien el líder israelí llegó a acusar de defender "ideas inaceptables" que Tel Aviv nunca admitirá. El envite de Netanyahu fue total, dinamitando de facto el acuerdo de paz de 15 puntos que reafirmó Trump el 30 de julio y que trataba de reactivar el texto de 20 apartados aceptado en octubre de 2025 incluso por Israel.La paz que nunca fueDesde octubre del año pasado, a pesar del alto el fuego, el Ejército judío ha seguido asesinando civiles en Gaza (más de 1.250 personas desde el comienzo de la tregua), ocupando territorio y arrinconando a los más de dos millones de habitantes de la Franja en un territorio exiguo donde no llega con regularidad la ayuda humanitaria y donde las condiciones sanitarias son nefastas. El Gabinete de coalición ultraderechista de Netanyahu nunca ha ocultado que quiere ver erradicada, a cualquier precio, la población palestina de Gaza.Israel "rechaza el documento de 15 puntos. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) no se retirarán hasta que Hamás se desarme. Y cuando digo desarmar a Hamás, me refiero a todas sus armas: las pesadas, las menos pesadas, todas. Hablamos de un desarme real, no de uno ficticio", aseveró Netanyahu en ese vídeo mensaje del domingo tras reunirse con su Gabinete, que este lunes le reiteró su apoyo."Mientras yo sea primer ministro, no se creará ningún Estado palestino, ni en Cisjordania ni en Gaza. Ni Fatahistán (en referencia al grupo palestino Fatah, que tiene su implantación en Cisjordania) ni Hamastán (en alusión a Hamás, en Gaza)", subrayó el líder judío. De esta forma, pisoteaba el anuncio de Trump de hace doce días de que la Junta de Paz había logrado un "acuerdo histórico" con Hamás para el desarme de este grupo.El anuncio de Trump venía a recordar las obligaciones israelíes adquiridas con ese protocolo de Sharm el Sheij (Egipto) de octubre, que contemplaba el fin de las operaciones militares en Gaza, además de aceptar la conformación de un incipiente gobierno de la Franja, con peso estadounidense en el mismo, y proceder al repliegue militar del Ejército de Israel hasta la llamada "línea amarilla" inicialmente aceptada, que permitía a las tropas judías controlar el 53% de la Franja y no las pretensiones actuales de dominar el 70%. Hamás exigió entonces, como ahora, la retirada total israelí de Gaza.Nada de eso va a ocurrir, como dejó bien claro Netanyahu, quien tiene otros planes para la Franja palestina, los mismos de los colonos ilegales que gradualmente ocupan Cisjordania y que ven en Gaza una segunda tierra prometida.Netanyahu hincha músculo ante las eleccionesEn esas declaraciones, Netanyahu dijo que estaba afrontando "una oleada de rumores acerca de la debilidad israelí y de la retirada de Israel de todos los frentes". Y rechazó cualquier presión de EEUU sobre el Estado judío para que este ponga fin a las guerras de Gaza y el Líbano sin su propia aquiescencia.PublicidadEl anuncio de Netanyahu fue tan demoledor que los propios representantes de Hamás pidieron la intercesión de EEUU, a través de la Junta de Paz, para "garantizar el compromiso" de Israel con lo ya acordado.La intención electoralista de Netanyahu es evidente. En estos comicios generales se juega no solo su permanencia en el poder, sino su supervivencia política e incluso el evitar la cárcel, sometido, como está, a varios procesos judiciales por corrupción. Solo la violencia explícita de Israel en el exterior, la ampliación territorial del Estado judío y la victoria sobre palestinos, libaneses chiíes e iraníes le permitirán asegurarse el imprescindible apoyo de esa cuantiosa parte de la sociedad israelí escorada en estos momentos hacia el extremismo, el racismo y el hegemonismo en Oriente Medio.Por eso le vino tan bien a Netanyahu el apoyo expreso que hicieron de su decisión de rechazar el plan de paz de Trump y el avance hacia la segunda fase del proceso de normalización en Gaza tanto el ministro de Seguridad Nacional israelí, el ex convicto Ítamar Ben Gvir, como el titular de Finanzas, el asimismo ultraderechista y colono ilegal en Cisjordania, Bezalel Smotrich.PublicidadBen Gvir calificó el plan de Trump como un acuerdo repleto "de mentiras y engaños" destinado a "adormecer" a Israel "ante el próximo golpe". Según este ministro, "la seguridad de Israel se construirá únicamente con las fuerzas de defensa hebreas, ciudadanos armados, una policía fuerte y un Ejército israelí que lleve la iniciativa".Smotrich apostó también, como su colega de Gabinete, por la aniquilación total de Hamás. "El Ejército no puede retirarse ni un milímetro de la Franja de Gaza. La Franja no puede iniciar ningún proceso de reconstrucción antes del desmantelamiento y la desmovilización completos de Hamás", publicó Smotrich en X.Aunque el apoyo a Netanyahu oscila semana a semana de cara a los comicios, el primer ministro espera revalidar una coalición que respalde su visión radical. La actual alianza gubernamental está liderada por su propio partido de extrema derecha, el Likud, además de las formaciones extremistas y sionistas de Smotrich y Ben Gvir. Los partidos judíos ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá abandonaron el Gabinete en 2024, pero no han cesado en su respaldo a Netanyahu.Las elecciones que se juegan en Gaza y el LíbanoEn cualquier caso y pese al rechazo que produce en parte de la población israelí, Netanyahu juega con la fragmentación de la oposición y su férreo liderazgo del Likud, y considera que tiene fuerza suficiente para afrontar la carrera electoral enarbolando el hacha de guerra como su principal activo.PublicidadY no solo en Gaza. A pesar de las repetidas reuniones para lograr un alto el fuego definitivo en el Líbano con las autoridades de Beirut, los bombardeos judíos prosiguen en el sur de ese país. Desde que comenzó la ofensiva de Israel en el Líbano el 2 de marzo, primero como parte de la guerra contra Irán al lado de EEUU y después bajo su propia iniciativa para asegurar la invasión del sur de aquel país, han muerto 4.335 libaneses y 12.277 han sido heridos por los ataques judíos.Aunque los ataques israelíes han remitido en intensidad desde que a fines de junio Israel y el Gobierno libanés firmaran un preacuerdo, los bombardeos persisten, los últimos contra localidades como Mayfadoun o Zawtar al Sharqiya.De Zawtar al Sharqiya deberían haber empezado a ser evacuadas ya las fuerzas israelíes, según el pacto entre Israel y el Gobierno libanés, pero los últimos ataques judíos apuntan a otra intención de las fuerzas hebreas. Además, Hizbulá no participa en las conversaciones de paz entre las autoridades libanesas e Israel, por lo cual las acciones judías contra esa milicia proiraní se consideran al margen de cualquier acuerdo, así como la respuesta del grupo chií a esos ataques.Para reafirmar la realidad de que Israel ocupa parte del sur del Líbano, Gaza y algunas regiones de la vecina Siria sin intención de marcharse, el Gobierno de Netanyahu ha anunciado que habilitará colegios electorales en las "zonas operativas" donde están sus soldados.PublicidadOficialmente el Ejército judío ha ocupado en el Líbano cerca de 600 kilómetros cuadrados, incluidas zonas a más de 12 kilómetros de la línea fronteriza, aunque se cree que esa penetración puede ser mucho mayor. En ese área, hay establecidas siete nuevas bases, que se unen a las cinco que tenía antes de la actual invasión.En Gaza hay no menos de siete bases judías levantadas después del alto el fuego de octubre de 2025. De las instalaciones israelíes desplegadas en Siria no se dan detalles. El 28 de julio, Israel afirmó que establecería bases en Siria si Turquía hace lo mismo. La tensión entre Ankara y Tel Aviv se disparó tras la caída del régimen del dictador sirio Bashar al-Asad en diciembre de 2024. La desconfianza es mutua y es ese recelo israelí a Turquía el que hace pensar si no estará en este antagonismo la receta para frenar la aparentemente imparable expansión israelí.