El 12 de agosto, durante poco m�s de un minuto, una franja de Espa�a quedar� sumida en la oscuridad total. Millones de personas miraremos al cielo. Pero mientras unos contemplamos el espect�culo, otros estar�n tomando datos y haciendo experimentos: durante unos instantes Espa�a ser� un gigantesco laboratorio cient�fico.No solo astronom�aDesde que Bernard Lyot invent� el coron�grafo en 1930, podemos fabricar eclipses artificiales para observar la corona solar con telescopios terrestres o espaciales. Pero hay algo que ning�n instrumento puede imitar por completo: el modo en que la propia Luna oculta el Sol y transforma simult�neamente todo el entorno terrestre en un laboratorio. Por eso, un eclipse total es un experimento natural extraordinario.El coron�grafo de la sonda SOHO nos ofrece im�genes continuas de la corona solarNASAPodemos predecir con una precisi�n asombrosa cu�ndo ocurrir� cada eclipse y desde d�nde podr� observarse, pero no podemos reproducir en un laboratorio la desaparici�n repentina de la radiaci�n solar sobre cientos de kil�metros de territorio. Por eso el fen�meno no solo es interesante para el estudio de la corona solar, sino que interesa a disciplinas muy diferentes: desde la f�sica del Sol hasta la meteorolog�a, la bioac�stica, el comportamiento animal o la fisiolog�a humana. Y proporciona adem�s una oportunidad extraordinaria para proyectos de la ciencia ciudadana.Uno de los aspectos que puede resultar m�s interesante de este eclipse es precisamente la diversidad de los experimentos que van a realizarse. Para llevarlos a cabo, habr� una aut�ntica red de observadores repartida por Espa�a, en la que participar�n grandes instituciones cient�ficas, universidades, estudiantes, astr�nomos amateurs y ciudadanos de a pie.Ciencia ciudadanaEntre los proyectos de participaci�n ciudadana destaca FreeDSM. Se trata de un peque�o fot�metro que cualquiera puede construir con componentes relativamente baratos para medir el brillo del cielo, adem�s de variables como temperatura y humedad. Para el eclipse se ha desarrollado incluso un modo espec�fico de funcionamiento. La idea es registrar c�mo cambia la luminosidad del cielo durante el paso de la Luna y, despu�s, seguir utilizando el instrumento para estudiar la contaminaci�n lum�nica.Fot�metro FreeDSMGaia4SustainabilityCreo que hay algo especialmente bonito en estas iniciativas, pues una observaci�n realizada por un aficionado puede terminar formando parte de una campa�a cient�fica coordinada internacionalmente. Es la llamada colaboraci�n pro-am, entre profesionales y amateurs, que en astronom�a tiene una larga tradici�n.Otro ejemplo sobresaliente es el proyecto NATE (North African Telescope Eclipse), liderado por el Instituto de Astrof�sica de Canarias. Su objetivo se extiende a los eclipses de 2026 y 2027 y conecta Espa�a, Marruecos y Estados Unidos. El 12 de agosto, en Palencia, comenzar� una experiencia que tendr� su continuaci�n un a�o despu�s en Marruecos: diferentes equipos, incluidos estudiantes y voluntarios, trabajar�n con telescopios para observar la corona solar. El eclipse de este a�o ser� la ocasi�n perfecta para probar los instrumentos y los procedimientos que se utilizar�n en la campa�a de 2027.Esta es quiz�s una de las caracter�sticas m�s interesantes del eclipse espa�ol: la frontera entre quien hace ciencia profesional y quien simplemente observa el cielo se desdibujar� y todos trabajaremos en objetivos comunes.Preparaci�n de globos para el eclipse de 2024 en EE.UU.NASATambi�n habr� ojos mirando hacia arriba, pero desde bastante m�s arriba del suelo. El Proyecto Globos, impulsado por la Federaci�n de Asociaciones Astron�micas de Espa�a y agrupaciones de varias comunidades, pretende obtener im�genes del eclipse desde la alta atm�sfera y registrar la proyecci�n de la sombra lunar sobre la Pen�nsula. La perspectiva ser� espectacular, pero detr�s de ella hay tambi�n una pregunta cient�fica: c�mo responde la atm�sfera a la desaparici�n temporal de la radiaci�n solar.La NASA tambi�n lanzar� seis globos cient�ficos que medir�n distintos par�metros atmosf�ricos, entre ellos la respuesta de las capas pr�ximas al suelo ante la desaparici�n moment�nea de la radiaci�n solar.La corona solarQuiz�s una de las preguntas m�s fascinantes sea qu� podemos aprender de la propia corona solar durante este eclipse. Ya hemos mencionado los coron�grafos que pueden ocultar artificialmente su disco. Sin embargo, un eclipse total sigue ofreciendo unas condiciones extraordinarias para estudiar la corona m�s interna y, sobre todo, para observarla simult�neamente desde muchos lugares. Cada eclipse proporciona una especie de fotograf�a colectiva del Sol en un instante concreto de su ciclo de actividad.La corona solar observada en diferentes longitudes de onda durante el eclipse de 2024 en EE.UU.NASALa NASA desplegar� una de las campa�as m�s llamativas en este campo. Un avi�n de investigaci�n WB-57, operando a unos 15.000 metros de altitud, seguir� la sombra lunar para prolongar el tiempo disponible de observaci�n y estudiar� la corona solar con c�maras e instrumentos especializados.En esa l�nea trabaja tambi�n Dynamic Eclipse Broadcast (DEB), una iniciativa internacional de ciencia ciudadana en la que equipos dotados de instrumental estandarizado obtienen im�genes coordinadas de la corona. La experiencia de 2024 ya produjo resultados cient�ficos sobre la estructura y din�mica de la corona a partir de observaciones realizadas por numerosos equipos distribuidos por Norteam�rica. Para 2026 habr� equipos desplegados tambi�n en Espa�a.Avi�n WB-57 como el que utilizar� la NASA para observar el eclipse del 12 de agostoNASADe nuevo EddingtonHay un experimento que conecta el eclipse actual con uno de los episodios m�s famosos de la historia de la f�sica. El Modern Eddington Experiment, coordinado en Espa�a por la Agrupaci�n Astron�mica de Barcelona, pretende reproducir con tecnolog�a actual la medici�n de la desviaci�n de la luz de las estrellas causada por la gravedad del Sol. Aquella observaci�n, realizada por Eddington en 1919, se convirti� en una de las primeras confirmaciones experimentales de la relatividad general de Einstein.Ahora, gracias a la astrometr�a de Gaia y a c�maras digitales, se intenta repetir el experimento con una precisi�n inimaginable hace un siglo. El eclipse de 2026 sucede a baja elevaci�n y no se espera que proporcione datos muy precisos para este experimento, pero ser� un excelente banco de pruebas para el gran experimento que se llevar� a cabo el 2 de agosto de 2027, durante el segundo del Tr�o de Eclipses, el que ya se ha venido en llamar el "Eclipse del Siglo", pues re�ne condiciones de observaci�n astron�mica mucho m�s favorables que las de este 12 de agosto.De animales y humanosPero el eclipse no solo nos permitir� estudiar el Sol. Tambi�n podremos estudiar qu� sucede en los seres vivos cuando, de repente, el d�a se convierte en noche.El proyecto ECOECLIPSE estudiar� la actividad ac�stica de aves y murci�lagos antes, durante y despu�s de los eclipses de 2026, 2027 y 2028. Se utilizar�n grabadoras aut�nomas y protocolos comunes para comparar las vocalizaciones en los d�as previos y posteriores al fen�meno. �C�mo confundir�n algunos animales la oscuridad repentina con la llegada del atardecer? �Cambiar�n sus cantos o su actividad? Son preguntas sencillas de formular, pero muy interesantes desde el punto de vista de la ecolog�a.Hay incluso proyectos que ponen el foco en nosotros mismos. El proyecto SOLARIS, impulsado por la Generalitat de Catalunya con la participaci�n del Vall d'Hebron Institut de Recerca y el Institut d'Estudis Espacials de Catalunya, estudiar� por primera vez a gran escala c�mo responde nuestro organismo ante un eclipse total. A trav�s de relojes inteligentes y otros dispositivos port�tiles se recoger�n, de forma an�nima, datos como la frecuencia card�aca y la respiraci�n durante los dos d�as anteriores, el d�a del eclipse y los dos posteriores. El objetivo es averiguar si un fen�meno capaz de provocar una respuesta emocional tan intensa deja tambi�n una huella fisiol�gica medible.Y hay otra dimensi�n que considero especialmente importante: la inclusi�n. El proyecto Eclipse Inclusivo, del ICE-CSIC ha desarrollado una red de actividades para que las personas con discapacidad visual puedan experimentar el eclipse mediante dispositivos LightSound, que transforman los cambios de intensidad luminosa en sonidos. M�s de cincuenta actividades de observaci�n en Espa�a incorporar�n estos dispositivos. El proyecto pretende adem�s construir un mapa sonoro del paso del eclipse.Observaciones y retransmisionesDesde el Observatorio de Yebes (Guadalajara), elegido por el Gobierno como centro oficial de seguimiento del eclipse, se realizar� la observaci�n con varios instrumentos y se ofrecer� una retransmisi�n de alcance internacional. La ESA, por su parte, tendr� una presencia destacada en Le�n y ofrecer� una retransmisi�n internacional desde el Observatorio Astrof�sico de Javalambre, en Teruel, donde tambi�n se realizar�n varios experimentos.Estas retransmisiones tendr�n un enorme valor divulgativo: permitir�n que millones de personas, incluso muy lejos de la franja de totalidad, puedan compartir el acontecimiento.En resumidas cuentas, en unos minutos coincidir�n muchas formas diferentes de mirar al cielo. Habr� grandes agencias espaciales, observatorios, universidades y equipos profesionales que realizar�n experimentos; habr� estudiantes lanzando globos; astr�nomos amateurs midiendo el brillo del cielo; ciudadanos escuchando a las aves, etc. Y, junto a todos ellos, millones de personas estar�n contemplando simplemente la belleza de la corona solar.Conectando pasado y futuroCuando la Luna contin�e su camino, y la oscuridad desaparezca casi tan deprisa como lleg�, los experimentos no habr�n terminado. Quedar�n las fotograf�as, los espectros, las mediciones atmosf�ricas, los registros ac�sticos y las observaciones de la corona. Quedar�n tambi�n los datos obtenidos por ciudadanos y aficionados, que podr�n ser analizados y, en algunos casos, incorporados a investigaciones cient�ficas.Dibujo del eclipse de 1860 realizado por astr�nomos del Real Observatorio de Madrid | Archivo Observatorio Astron�mico Nacional (IGN)Esos datos podr�n cotejarse con las observaciones de eclipses anteriores y con las que obtengamos en los eclipses de 2027 y 2028 y en otros del futuro m�s lejano. El archivo del Real Observatorio Astron�mico de Madrid conserva, por ejemplo, documentaci�n de las campa�as de la segunda mitad del siglo XVIII y de principios del siglo XX. Dentro de poco, los investigadores podr�n mirar hacia atr�s y comparar aquellas placas y cuadernos de observaci�n con los datos digitales obtenidos ahora.Tenemos ya, con todos los preparativos, a Espa�a convertida en un gran laboratorio. Las im�genes y datos cient�ficos que obtengamos el 12 de agosto podr�n acompa�ar a la astronom�a durante d�cadas, conectando las observaciones del pasado con las del futuro.Rafael Bachiller es director del Observatorio Astron�mico Nacional (Instituto Geogr�fico Nacional) y Presidente de la Comisi�n Cient�fica y de Asesoramiento del Tr�o de Eclipses.