EntrevistaSeas de apego ansioso, evitativo o est�s en un punto intermedio, este experto te ense�ar� a activar tu modo seguro y a florecer. "Gastamos fortunas en suplementos cuando la clave de la longevidad est� en las relaciones".Actualizado Martes,

agosto

00:06El doctor Amir Levine es profesor asociado de Psiquiatr�a Cl�nica en el Centro M�dico de la Universidad de Columbia y director de SecureLab.Planeta

Hay personas que nos hacen sentir en casa. Y hay otras que, sin darnos cuenta, nos est�n envejeciendo. Lo dice Amir Levine, psiquiatra y neurocient�fico de la Universidad de Columbia, formado bajo la tutela del premio Nobel Eric Kandel y autor del fen�meno mundial Maneras de amar, el libro que hace 16 a�os puso de moda hablar de estilos de apego.

Ahora, en Seguridad emocional (Ed. Planeta), que ya es otro �xito en ventas internacional, va todav�a m�s lejos porque no ci�e el concepto a la pareja, sino a cada relaci�n que tejemos: con la familia, los amigos o los compa�eros de trabajo. El reto, escribe, es aprender a detectar a las personas fiables que tenemos alrededor y acercarnos a ellas. Por eso ha creado un nuevo tipo de terapia, la de imprimaci�n segura, a la que lleva 10 a�os dedic�ndose, y ya prepara un manual para que otros terapeutas puedan aplicarla con sus pacientes.El concepto de seguridad emocional va mucho m�s all� de la pareja: tambi�n se aplica a la amistad, la familia o el trabajo. �Por qu� hemos tardado tanto en entender que nuestro cerebro social funciona igual en el dormitorio que en la oficina?La ciencia se ha quedado atr�s durante mucho tiempo en esto. Ahora entendemos que nuestros estilos de apego no solo nos ayudan a volvernos m�s seguros en la pareja, sino tambi�n en las amistades, en la familia e incluso en las peque�as interacciones que tenemos con personas que no son especialmente cercanas. Nuestro cerebro social computa esas interacciones en una idea general sobre c�mo nos va en la vida, y eso se traduce en lo saludables que somos.Precisamente ahora estamos muy obsesionados con la longevidad, y nos gastamos ingentes cantidades de dinero en suplementos o buscamos milagros a trav�s de inyecciones. Pero �hay una parte fundamental de la sociabilidad en vivir m�s y mejor?Juega un papel enorme, mayor que todo lo dem�s. Muchos de estos p�ptidos, la luz roja, los suplementos... tienen un efecto muy peque�o. En el libro cito un metaan�lisis con 300.000 personas que demuestra que estar bien conectado disminuye la mortalidad en un 50%: el efecto es enorme, casi al nivel del ejercicio, el tabaco o la obesidad. Gastamos fortunas en suplementos cuando la clave de la longevidad est� en las relaciones. Pero hay otro estudio que muestra que no basta con sentirse conectado, hay que estarlo de forma segura: cuando en tu vida hay personas con las que te relacionas de manera insegura, cada una de ellas aumenta tu envejecimiento biol�gico en nueve meses, y el efecto es acumulativo. Esos son los verdaderos alborotadores en la vida: las personas con las que no nos relacionamos de forma segura.Cuando nuestro cerebro interpreta que estamos en un entorno inseguro, �c�mo se traduce eso en una reducci�n de nuestro potencial creativo y profesional?Ahora sabemos que podemos tener estilos de apego distintos con personas diferentes en el trabajo, con los amigos, incluso con las mascotas, porque tambi�n desarrollamos apego hacia ellas. En el libro incluyo un cuestionario para establecer lo que yo llamo la topograf�a del apego, que pronto estar� disponible en espa�ol en mi web. Ese mapa nos permite ver d�nde est� cada persona en nuestra vida, y es el comienzo para trazar una ruta hacia m�s seguridad y reordenar nuestras prioridades, acerc�ndonos a las personas m�s seguras. El apego no tiene que ver con la amenaza, sino con sentirnos seguros en el mundo, y cuando creamos ese entorno seguro, toda nuestra fisiolog�a se calma. Tiene un efecto sorprendente sobre nuestra biolog�a.Hoy en d�a mucha gente se relaciona tambi�n a nivel digital, no solo cara a cara, y usted trata en su libro el tema del ghosting y la exclusi�n. �Qu� le ocurre a nuestro cerebro cuando alguien nos ignora de repente, o nos excluye de su vida sin dar la cara?El primer cap�tulo de mi libro trata sobre lo que yo llamo el efecto cyberball. Cuando di con este hallazgo me qued� asombrado: muestra hasta qu� punto el cerebro odia ser ignorado y excluido, porque activa las mismas �reas relacionadas con el dolor y con el autocuestionamiento, y reduce la autoestima. En definitiva, nuestro cerebro odia que le ignoren tanto como odia el dolor f�sico. Empezamos a preguntarnos qu� hemos hecho mal, incluso ante gestos peque�os: si alguien tarda en responder, ya nos preguntamos si le habr� pasado algo. Nos encanta la conexi�n, y hasta los momentos m�nimos de desconexi�n nos desestabilizan, no solo en la pareja sino en todas nuestras interacciones. Por eso hablo de las SIMI, esas peque�as interacciones aparentemente insignificantes: sentirnos hiperincluidos es fundamental, y la comunicaci�n moderna puede ayudarnos a lograrlo. �Y cu�l ser�a la soluci�n, m�s responsabilidad afectiva, aunque sea para rechazar al otro?Un simple mensaje autom�tico de "no puedo hablar ahora, te llamo luego" hace que el cerebro lo agradezca, porque sentimos que hay alguien vivo al otro lado, tirando de la misma cuerda que nosotros. Una ruptura por WhatsApp despu�s de diez a�os ser�a dolorosa incluso dicha cara a cara, pero lo es mucho m�s as�. Aun as�, la tecnolog�a tambi�n puede usarse para esa hiperconexi�n positiva: cuento en el libro el caso de una madre cuyos hijos, al irse a la universidad, dejaron de contestarle las llamadas, y encontraron la manera de mantenerse en contacto a trav�s de una aplicaci�n de running, viendo cu�ntos pasos daba cada uno o si hab�an salido a correr.Solemos pensar que el apego seguro es el �nico 'bueno' y que el ansioso es puramente negativo. Sin embargo, en el libro ese apego ansioso puede convertirse en una especie de superpoder de percepci�n. �C�mo puede una persona transformar esa hipervigilancia en una herramienta, en lugar de vivirla como una fuente de angustia?Los estilos de apego no son un diagn�stico de lo que est� bien o mal: describen una biolog�a que llevamos con nosotros. Se trata de aprender qu� tipo de animal somos y c�mo convivir con �l. Recuerdo a un paciente muy adinerado, que hab�a hecho fortuna en el mercado burs�til, al que una mujer dej� de forma muy abrupta. Vino a verme pidi�ndome que le "extrajera" el apego ansioso de la cabeza, y tuve que explicarle que eso no funciona as�: forma parte de qui�n es. Le dije que pensara en c�mo hab�a hecho todo ese dinero en bolsa: gracias a su capacidad para predecir tendencias antes que nadie, algo que la gente muy ansiosa hace especialmente bien, porque ve en su entorno cosas que los dem�s no ven. Puede ser dif�cil de gestionar en ciertas situaciones, pero a �l tambi�n le convirti� en millonario. Por eso, al escribir el libro, me pareci� tan importante dedicar un cap�tulo a las personas ansiosas, para que se entiendan mejor y aprendan a que su biolog�a trabaje a su favor.Si hubiera que elegir un �nico elemento para salvar una relaci�n en crisis, �cu�l es el pilar que el cerebro necesita con m�s urgencia?Creo que lo esencial del apego es que nos hace sentir seguros en el mundo porque tenemos una conexi�n con otra persona. Existe algo as� como una homeostasis del apego, un estado de equilibrio, y cuando esa persona desaparece, ese equilibrio se rompe: se activa toda una fisiolog�a que provoca inflamaci�n y problemas de salud f�sica y psicol�gica. Sentimos menos autoestima, menos control sobre nuestra vida, y la vida nos parece menos significativa. As� que, de los cinco pilares. consistencia, disponibilidad, capacidad de respuesta, fiabilidad y previsibilidad, dir�a que el m�s urgente es la falta de respuesta. Por eso cito, en ese mismo cap�tulo, a la fil�sofa francesa Simone Weil, que dec�a que la atenci�n es la forma m�s pura y m�s rara de generosidad.�Pueden los peque�os gestos diarios cambiar esa estructura de neuronas que tenemos? �Podemos aprender a reprogramarla, por ejemplo, para dejar atr�s los miedos que llevamos dentro?Es algo que yo nunca aprend� como psiquiatra, sino cuando empec� a trabajar en un laboratorio como neurocient�fico molecular, viendo en distintos estudios c�mo el cerebro se ve afectado por estas peque�as interacciones. Me pareci� que era algo que faltaba por completo en nuestras conversaciones sobre este tema, y he empezado a utilizarlo en mi propia pr�ctica terap�utica, porque cuando la gente va a terapia piensa que va a hablar de su infancia, de los grandes acontecimientos de su vida, y no prestamos atenci�n a estas peque�as interacciones. Por eso las llamo SIMI, interacciones menores aparentemente insignificantes: no les prestamos atenci�n, pero son fundamentales para moldear nuestro cerebro. Aunque ma�ana no recuerdes nada de esta conversaci�n, tu cerebro ya habr� cambiado a nivel estructural. Cada interacci�n de este tipo es una oportunidad para cambiar tu cerebro.Mucha gente vive hoy por inercia, de forma reactiva, casi en piloto autom�tico. Si alguien se siente desconectado, �cu�l ser�a su consejo para activar, desde ya, un modo m�s equilibrado y seguro?Se puede empezar hoy mismo. Yo, por ejemplo, me he vuelto infinitamente curioso con la gente con la que hablo. No se trata de tomar m�s suplementos, sino de querer conectar de verdad con los dem�s. Pero no basta con eso, tambi�n hay que reordenar la vida social de cada uno, porque relacionarnos con personas que a menudo nos dejan de lado, que no son fiables, le pasa una factura muy alta al cerebro. Como dec�amos al principio, rodearte en tu vida de gente poco fiable te envejece tanto como fumar, y el efecto es acumulativo. As� que se trata de conectar, pero de hacerlo con personas de fiar.Seguridad emocional: La gu�a revolucionaria para mejorar tu vida y tus relacionesAmir Levine�xito en ventas internacional editado por Planeta, se puede comprar aqu�. 312 p�ginas. 19,85 euros.Psicolog�a