La primera ministra socialdemócrata de Dinamarca, Mette Frederiksen, se une a su homóloga italiana, Giorgia Meloni, para solicitar la creación de centros de deportación en terceros países ante la crisis migratoria de Ceuta. Ambas líderes han aparcado sus diferencias ideológicas y se han unido para apoyar el 'método Meloni' de gestión de la inmigración irregular. Italia sigue en su empeño de externalizar la política migratoria de la UE mediante la creación de centros de acogida e internamiento fuera del territorio europeo. El ministro del Interior italiano, Matteo Piantedosi, ya lo planteó la semana pasada ante el Consejo Europeo Extraordinario de ministros del Interior, convocado por España, la posibilidad de establecer este tipo de instalaciones en Ruanda, Uganda y Ghana. La iniciativa seguiría la línea del acuerdo impulsado por el Gobierno de Giorgia Meloni con Albania, que contempla el traslado de determinados migrantes a centros gestionados por Italia en territorio albanés.

En un comunicado compartido por ambas en sus redes sociales, reiteran que "no aceptamos la inmigración descontrolada hacia Europa". En esta publicación ambas líderes europeas, de signos políticos completamente opuestos, aseguran que a pesar de estas diferencias "hemos estado promoviendo una política de inmigración estricta" en sus respectivos territorios, pero también a nivel europeo.