Son “el mejor amigo del hombre”, y la evidencia arqueológica lo confirma. Los investigadores han encontrado perros enterrados junto a humanos en tumbas que datan de hace 14.000 años, antiguas obras de arte con canes en todos los continentes y referencias a estos animales en la mitología, la religión y el folclore de prácticamente todas las culturas.A lo largo de los siglos, los perros han ayudado a las personas a cazar, proteger sus hogares, transportar pertenencias, pastorear al ganado. Y también les han brindado algo tan básico como la compañía. Hoy en día, hay más canes viviendo con humanos que en cualquier otro momento de la historia.Cientos de razas especializadasEn 15.000 años de coexistencia se han criado cientos de razas especializadas, desde chihuahuas que caben en un bolso hasta enormes gran daneses. Y según el arqueólogo Peter Mitchell, esto se debe a un proceso complejo en el que tanto humanos como lobos probablemente participaron como socios iguales.En su libro Primeros perros, Mitchell revela cómo los grupos de cazadores-recolectores fueron básicos en este proceso. El resultado fueron múltiples vías de interacción a medida que los perros desarrollaban rasgos especializados ajustados a las necesidades y entornos de las sociedades humanas con las que convivían.Los perros de trineo permitieron a los inuit conquistar el Ártico Otras Fuentes“Las conexiones entre estos animales, por un lado, y las personas que dependen de los recursos vegetales y animales silvestres, por el otro, son antiguas, diversas y profundas”, asegura el investigador. Desde la tundra ártica hasta las selvas tropicales, los canes han experimentado transformaciones notables que reflejan diversas culturas y entornos.Este proceso de evolución paralela ha dado lugar a animales tan diferentes como los perros de trineo compactos y de pelaje denso del extremo norte y los perros de caza esbeltos y adaptados al calor de las regiones ecuatoriales.Lee tambiénEn la gran altitud de la meseta tibetana, perros y humanos desarrollaron adaptaciones genéticas similares para sobrevivir en ambientes con bajo contenido de oxígeno.Trabajos previos han identificado genes específicos en los canes tibetanos que les permiten prosperar en altitudes donde las razas de tierras bajas tendrían dificultades por culpa de la hipoxia, reflejando adaptaciones encontradas en poblaciones humanas de la misma región.Un mastín tibetano, junto a su propietario en Nepal. Esta raza posee adaptaciones genéticas que optimizan su hemoglobina y le permite resistir la hipoxia WikipediaQuizás en ningún otro lugar del mundo la relación entre personas y perros sea más especializada que en el Ártico, donde los pueblos indígenas desarrollaron sofisticadas culturas de trineos tirados por sus fieles compañeros.De ahí que esos canes árticos desarrollaron características esqueléticas distintivas relacionadas con su función como animales de tiro, incluyendo patrones específicos de tensión vertebral y huesos robustos en las extremidades, capaces de soportar la exigencia de arrastrar cargas pesadas a través de paisajes helados.Fundamentales para la supervivenciaEstos perros del norte no eran meras herramientas de transporte, sino que eran fundamentales para las estrategias de supervivencia que permitieron a los humanos prosperar en uno de los entornos más hostiles de la Tierra. La relación era tan estrecha que ambas especies compartían dietas similares basadas en los recursos marinos de las regiones costeras.En marcado contraste, los perros que vivían con cazadores-recolectores en regiones tropicales desarrollaron características muy diferentes. En las selvas de Sudamérica y el Sudeste Asiático, se convirtieron en compañeros de caza especializados, con mayor capacidad para rastrear presas en la densa vegetación y orientarse en terrenos complejos.Estos perros tropicales solían ser más pequeños y ágiles que los del norte, rasgos ventajosos en entornos forestales. Los relatos locales describen cómo los pueblos indígenas gestionaban cuidadosamente la cría para mantener estas habilidades de caza, seleccionando cachorros prometedores e incluso, en ocasiones, cruzándolos con cánidos salvajes para potenciar los rasgos deseados.La diversidad de razas caninas en todo el mundo refleja no solo la adaptación al entorno, sino también las preferencias culturales y las necesidades funcionales específicas que les transmitieron sus “amigos” humanos.Dos ejemplares de cuon (también conocido como dole, perro rojo o perro salvaje asiático). Son canes que viven en zonas tropicales y selváticas de Asia WikipediaEn la costa noroeste de Norteamérica, por ejemplo, algunos grupos autóctonos criaban perros pequeños y lanudos específicamente por su pelo, que se tejía para confeccionar mantas ceremoniales; un ejemplo singular de animales con una función textil, más que de caza o transporte.En otras regiones, los canes desempeñaban un papel crucial en la vida espiritual y ceremonial, lo que llevaba a la selección de características físicas o comportamientos particulares considerados culturalmente significativos.Imagen que muestra una tumba de 8.000 años de antigüedad de un perro EPLas investigaciones también están comenzando a destacar cómo las enfermedades pueden haber limitado significativamente la distribución y evolución de los perros en ciertas regiones. En el África subsahariana, por ejemplo, enfermedades como la tripanosomiasis y la ehrlichiosis crearon barreras para las poblaciones caninas.Esto explicaría, señala Peter Mitchell, por qué los perros (una especie originaria de zonas templadas a árticas del hemisferio norte) llegaron relativamente tarde a las regiones tropicales del planeta y a las zonas al sur, o por qué siguieron siendo menos comunes allí que en las zonas templadas.Legado genéticoLos estudios genéticos modernos revelan que muchos linajes caninos antiguos se han perdido, reemplazados por razas europeas que se extendieron globalmente durante la expansión colonial. Sin embargo, aún persisten rastros de estas poblaciones originales en algunas regiones.Los canes no se limitaron a seguir a los humanos por todo el mundo, sino que evolucionaron junto a ellos, desarrollando rasgos especializados que los convirtieron en compañeros muy importantes en diversos contextos ecológicos y culturales.Periodista