Córdoba (EFE).- El Banco de Germoplasma Vegetal Andaluz es una infraestructura científica que actúa como una auténtica ‘arca de Noé’ de la biodiversidad vegetal que custodia el patrimonio genético de miles de especies que forman parte de la identidad natural andaluza, muchas de ellas amenazadas por el cambio climático, los incendios o la transformación de sus hábitats.

Está impulsado por la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente. En sus instalaciones, ubicadas en el Real Jardín Botánico de Córdoba y gestionadas en colaboración con el Instituto Municipal de Gestión Medioambiental (IMGEMA) y la Universidad de Córdoba, conserva actualmente más de 12.500 accesiones de semillas y material vegetal. Esto corresponde a unos 3.300 taxones de la flora andaluza e ibérica.

Este volumen de recursos genéticos, según un comunicado de la Junta de Andalucía, supone más del 60% de la flora de la Península Ibérica y Baleares. Esto sitúa a Andalucía en una posición destacada en la preservación de la biodiversidad vegetal a escala nacional e internacional.

Cada una de estas muestras constituye una reserva de futuro, un testimonio vivo de la riqueza botánica del territorio. Además de una garantía frente a posibles escenarios de pérdida de especies.