El 29 de mayo de 1953, Edmund Hillary y Tenzing Norgay alcanzaron por primera vez la cima del Monte Everest, la montaña más alta del planeta. Fueron los dos primeros hombres que llegaron a la conocida como “cima del mundo”, ubicada a nada más y nada menos que 8.849 metros de altitud. Tuvieron que pasar más de 20 años para que una mujer alcanzara tal hazaña.
Fue el 16 de mayo de 1975 cuando la alpinista japonesa Junko Tabei hizo historia y se convirtió en la primera que subió al Everest. Cuando ella alcanzó la cima, 38 hombres ya lo habían hecho antes. En aquella época, muchos deportes, especialmente los de alto riesgo como el alpinismo, estaban dominados por hombres, pues se consideraba que las mujeres no tenían la fuerza ni la resistencia necesarias.
Tabei y su equipo lucharon por encontrar patrocinadores para esa expedición pionera, una etapa en la que tuvieron que escuchar muchas veces que aquel objetivo no tenía sentido, pues ellas debían “ocuparse de sus hijos”. Cuando regresó de la montaña, Tabei escribió en su diario: “Los hombres ponen límites a nuestros deseos y yo no quiero que me impongan límites”.
Hasta la cima
Junko Ishibashi (su apellido de soltera) nació el 22 de septiembre de 1939 en Miharu, Fukushima, y fue la quinta de siete hijos. Su infancia no fue nada fácil, pues pocos días antes de su nacimiento había comenzado la Segunda Guerra Mundial. A pesar de las dificultades económicas de su familia, Junko aprovechaba cualquier oportunidad para escalar.







