En el umbral de un nuevo ciclo gubernamental, iniciado este 7 de agosto, la iniciativa convocada por el Grupo PRISA bajo la denominación de “Proyecto Colombia” se erige no solo como un ejercicio de deliberación plural, sino como un imperativo categórico para Colombia. En momentos donde la agitación de la procela social y las inercias del sectarismo y el extremismo amenazan con sumir al Estado en la inanidad y en lo estólido de la confrontación estéril, la construcción de acuerdos fundamentales deviene un acto de suprema responsabilidad política y cívica. Son mas de 115 estudios de 50 entidades diferentes, con mas de 1200 propuestas agrupadas en 9 ejes, con la participación de mas de 500 personas. La alta dirección del Estado exige abandonar la refriega menuda para abrazar una visión próvida, capaz de anticipar con prudencia y dinamismo los anhelos de justicia, equidad y estabilidad institucional que demanda la nación. La experiencia histórica de Colombia demuestra que los grandes saltos cualitativos en materia de desarrollo socioeconómico y preservación del orden democrático no son fruto del azar ni de la improvisación; son el resultado de la arquitectura deliberada de consensos perennes. La Constitucion de 1991 y el proceso constituyente que la precedió son el gran ejemplo de ese camino. Como lo advertía el ideario clásico de nuestros próceres y lo revalida el realismo político contemporáneo, la gobernabilidad no se agota en la simple aritmética parlamentaria, requiere un sustrato ético y técnico que armonice la hacienda pública, la seguridad integral, la sostenibilidad ambiental, el desarrollo territorial y la garantía del derecho fundamental a la salud.La pluralidad de voces congregadas en este espacio, con la presencia de siete ministros designados por el Presidente electo, desde la cartera política hasta los ministerios sectoriales, con los gremios de la producción, los tanques de pensamiento, la academia y las organizaciones de base, refleja una clara conciencia de que la política, en su acepción más noble, es el arte de hacer posible lo necesario. En esta trascendental iniciativa, resulta imperativo destacar el liderazgo del Grupo PRISA a través del rigor del periodista Alejandro Santos, así como la guía del doctor Fernando Carrillo, cuya trayectoria encarna la noción del estadista provisto de criterio, templanza y talante ejemplar. Ambos han conducido una labor infatigable en la articulación de este diálogo nacional, poniendo de relieve una elocuencia cívica y una probidad acendrada, virtudes indispensables para orientar los destinos del país por senderos de concordia y rectitud. Una de las piedras angulares de este ejercicio ha sido la publicación del Libro “Colombia 2050: 65 voces para construir hoy el pais del futuro” editado precisamente por Fernando Carrillo y Andrée Viana en un esfuerzo de prospectiva adelante por mas de medio centenar de expertos en 28 sectores del desarrollo de Colombia.Los colombianos estamos en la obligación de interpretar con rigor técnico y sensibilidad histórica que el fortalecimiento de la democracia nos exige la capacidad de tejer puentes allí donde históricamente se han cavado trincheras. Y que el camino no puede ser otro que el camino que abrió nuestra Constitucion hace mas de tres décadas. Este esfuerzo demanda un talante afable pero inflexible en la defensa de los superiores intereses del Estado en medio de la actual coyuntura y polarización, recordando siempre que las instituciones republicanas solo se robustecen cuando son custodiadas por servidores públicos dotados de una inquebrantable vocación democrática, respeto de los recursos públicos y un profundo conocimiento de la administración pública.La jornada de trabajo que rebaso los limites en términos de asistencia demostró cómo convergen en esta agenda la planificación fiscal, la transición energética, la seguridad, la participación de los territorios, la sostenibilidad ambiental y la reconstrucción del sistema de salud de los colombianos. Este último sector, que como resultado de una absurda ideologización y torpeza administrativa vio lesionado el acceso de millones de compatriotas a un derecho vital, debe ser reestructurado bajo una rigurosa óptica de Estado, tal y como lo ha señalado con criterio técnico la ministra de Salud ya posesionada, Ana María Vesga.Las tareas del Proyecto Colombia no admiten demoras ni ambigüedades. Como bien lo recordaba la más alta tradición del pensamiento político republicano, “la libertad sin orden es la anarquía, y el orden sin justicia es la tiranía”. Compete ahora al gobierno del presidente electo y al equipo de colombianos que ha designado, así como a las fuerzas vivas de la sociedad civil, transformar estas propuestas programáticas en verdaderas políticas de Estado: visiones estratégicas, convergentes, trascendentes y perennes que superen la brevedad de un mandato para salvaguardar el bien común. Estas deben acoplarse con políticas de gobierno de ejecución ágil, coyuntural y oportuna en los programas de gestión inmediata, garantizando así un rumbo blindado frente a la veleidad y el vaivén propio de la política menor que vulnera siempre la efectividad de las políticas publicas.Frente a la encrucijada presente, la nación debe alejarse del laberinto de las discordias y retornar a los principios de la razón y la probidad. Como lo recordaba con perspicacia el pensamiento de Alberto Lleras Camargo, la estabilidad y continuidad de una república no residen en la victoria coyuntural de una facción, sino en la capacidad de sus dirigentes para institucionalizar el consenso y subordinar las pasiones de partido al bienestar supremo de la comunidad. Sin duda, el Proyecto Colombia es el punto de inflexión donde convergen el rigor técnico, académico y científico con la grandeza que exige la hora presente. Solo mediante esta conjunción armónica entre el saber especializado y la voluntad cívica, la República coronará con éxito el arcano de su porvenir, asegurando para las generaciones venideras una patria próspera, libre, soberana y reconciliada consigo misma. Larga vida a esta iniciativa del Grupo PRISA pies es la brújula que esta demandando Colombia.*Fernando Salgado Quintero: Md, Msc.