Tal como reza el popular estribillo de Talking Heads, esto no es el Mudd, ni el CBGB. En realidad, esto es La Casella, una finca naranjera situada a 40 kilómetros de Valencia. Aquí, invitada por su propietario, al cual conoció cuando este regentaba una tienda de discos en Nueva York, veranea Roberta Bayley. Autora de una de las imágenes más populares de la historia de la música pop, la de los Ramones retratados en blanco y negro, perpetuada como portada del primer álbum del cuarteto, de Bayley sí podría decirse que es el CBGB, el mítico club neoyorquino que vio dar sus primeros pasos a Blondie o Talking Heads, o al menos, una parte fundamental de su legado. “Hilly [Kristal, propietario de la sala] me ofreció ocuparme de la taquilla porque él no quería hacer ese trabajo. El club llevaba abierto poco tiempo y solamente tocaban grupos desconocidos, la única condición era que interpretaran material propio, nada de versiones. Pronto vi que algo especial estaba pasando. Compré una cámara de segunda mano y empecé a fotografiar a las bandas”.Bayley ya había coqueteado con la fotografía cuando aún vivía en San Francisco, ciudad que abandonó en 1971. Acabó en Londres, trabajando de camarera, y, un par de fines de semana, en la tienda Let It Rock, la que tuvieron Vivienne Westwood y Malcolm McLaren antes de montar Sex. Nueva York fue la siguiente parada. Llegó en abril de 1974 y de lo primero que hizo fue ver un concierto de New York Dolls. Ahí empezó todo. Tuvo un idilio con Richard Hell, otra de las estrellas de aquella escena minúscula “que apenas le importaba a nadie más allá del centro de Manhattan”. Poco después fue responsable de fotografía de la recién fundada revista Punk, término que definiría aquella nueva ola musical. “No tenían dinero para pagarme, todos subsistíamos como podíamos, pero me encantaba lo que hacían”.Trabajó para Blondie, acompañó a los Sex Pistols durante la gira por EE UU en la que el grupo se desintegró, realizó delirantes fotonovelas para Punk e incluso fue contratada para hacer fotos en la segunda boda de Lou Reed. “Con los ochenta y la llegada de la MTV la industria musical cambió. Nunca me interesó la foto de estudio, preferí centrarme en estudiar la carrera de Salud Pública, para luego dedicarme a eso”. En 1996, otra de sus imágenes ilustró Por favor, mátame, libro decisivo para que aquel pasado se convirtiera en leyenda. “Mi primera exposición individual llegó junto al creciente interés por aquellos grupos, algo que jamás imaginé, porque la mayoría de ellos, incluidos Ramones, nunca triunfaron”. Cincuenta años después, las imágenes que Bayley captó son esenciales para comprender aquel fenómeno cultural.