El alineamiento de los cuerpos celestes y la agenda cultural madrileña ofrecen a veces coincidencias singulares. El cruce de un eclipse solar con la interpretación en directo del repertorio de los Ramones constituye un acontecimiento astronómico y musical poco frecuente, de esos que difícilmente volverán a repetirse.
Unos minutos después de que el próximo 12 de agosto la luna bloquee temporalmente la luz del sol, la sala Mon Madrid acogerá de nuevo las melodías aceleradas que transformaron el rumbo de la música contemporánea a mediados de los años setenta. Sonarán de la mano de la banda con la que Marky Ramone, el único miembro vivo del grupo (aunque no de la formación original), mantiene vivo el legado de los Ramones. Al día siguiente, tocará en la sala Salamandra de Barcelona.
Este hecho tan inusual invita a dar un repaso a la trayectoria de una formación que redefinió el rock and roll con una propuesta única, austera, urgente y directa.
El nacimiento de una estética urbana en Queens
La historia de los Ramones comenzó a gestarse en 1974 en el barrio residencial de Forest Hills, ubicado en Queens, Nueva York. Cuatro jóvenes de clase media (John Cummings, Thomas Erdelyi, Douglas Colvin y Jeff Hyman) decidieron unir fuerzas tras haber pasado por diversas experiencias musicales adolescentes y bandas locales. A partir de entonces sus nombres serían: Johnny, Tommy, Dee Dee y Joey.









