¿Es el burrito para Donald Trump lo que fue la brioche para María Antonieta? El precio justo de este plato de origen mexicano se ha convertido en una de las cuestiones políticas más candentes para la derecha estadounidense.

El debate causa indigestión en el Partido Republicano del presidente, que teme que el descontento por el elevado costo de vida le pase factura en las elecciones de mitad de mandato de noviembre.

El burrito es una tortilla de trigo rellena de arroz, carne, frijoles y otros ingredientes que suele comerse con la mano. Muchos estadounidenses lo consideran una opción abundante y económica.

Pero ya no tanto, según Andrew Kolvet, portavoz de la organización juvenil conservadora Turning Point USA (TPUSA).

"Uno de nuestros estudiantes universitarios de TPUSA me dio su opinión sobre el costo de vida: 'Un burrito no debería costar 20 dólares'. Es cierto que mucho de esto es una resaca del covid y de la inflación de la era Biden, pero la experiencia cotidiana es la misma: la sensación de que las cosas básicas cuestan demasiado", dijo Kolvet en una publicación viral en X esta semana.