El ‘crowdfunding’, fórmula en la que pequeños inversores se juntan para inyectar dinero en distintos proyectos a cambio de una rentabilidad, se abre paso como vía complementaria a la banca
Una multitud de personas conectada a internet financia cada día promociones de viviendas y plantas solares, presta dinero a empresas, adelanta facturas o adquiere participaciones en start-ups. Con aportaciones que en algunos casos apenas superan los 100 euros, esos pequeños inversores ayudan a impulsar proyectos empresariales e iniciativas que hasta hace poco dependían casi exclusivamente de la banca o de los grandes fondos. En poco más de una década, el crowdfunding ha dejado de ser una fórmula marginal y de nicho para convertirse en una industria financiera que canaliza cientos de millones de euros hacia empresas que buscan crecer, lanzar nuevos negocios o complementar las vías tradicionales de acceso al capital.
En España este canal de financiación alternativa ha marcado un hito: el sector superó por primera vez los 700 millones de euros en 2025, alcanzando 761,6 millones, un 45,8% más que el año anterior, según el informe elaborado por la consultora Universo Crowdfunding, que cifra el impacto en 15.234 empleos, un 45,3% más. La evolución aún resulta más llamativa si se observa la serie histórica: en 2016, apenas movía 71 millones. Desde entonces, ha canalizado 2.887 millones de euros.







