Tras la llegada masiva de migrantes a Ceuta el pasado jueves, 30 de julio, las imágenes y los datos evidencian que las rutas migratorias hacia España han vuelto a cambiar de fondo y forma en apenas un año. Las cifras del Ministerio del Interior actualizadas al 31 de julio de 2026 muestran un reajuste de los flujos migratorios: mientras descienden con fuerza las llegadas marítimas y Canarias pierde protagonismo como principal puerta de entrada, aumentan las entradas por el Mediterráneo y se dispara la presión sobre las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla. Entre el 1 de enero y el 31 de julio de este año (sin contar los días 30 y 31 de julio, al requerir de un "análisis específico" para el Ministerio del Interior), un total de 17.097 migrantes alcanzaron suelo español, un 15,7% menos de los 20.271 que lo hicieron en el mismo periodo de 2025. De esta cifra, destaca el acusado descenso de las entradas por la vía marítima. Según el balance ministerial, España ha recibido 12.915 inmigrantes por mar, frente a los 18.670 contabilizados en el mismo periodo de 2025, lo que representa 5.755 llegadas menos y una caída del 30,8%.En este sentido, Beatriz de León, directora ejecutiva del Instituto Español de Análisis Migratorio, señalaba a 20minutos que "más que un descenso general de la presión migratoria, estamos viendo una reconfiguración de las rutas". La experta señala que "cuando aumentan los controles en un corredor, las redes y las propias personas migrantes buscan alternativas", lo que explica que "pueden caer con fuerza las llegadas a Canarias mientras aumentan en la Península, Baleares o Ceuta". A esta interpretación se suma Blanca Garcés, investigadora sénior del CIDOB, que pide cautela antes de hablar de un giro definitivo en los movimientos migratorios hacia España. "Yo nunca hablaría de cambios estructurales en las rutas", explica a este medio, "porque la experiencia de los últimos años muestra que hay altos y bajos, momentos en que se contienen las llegadas y otros en que de repente suben". No obstante, sí aprecia una tendencia consolidada desde el año anterior: "cuando muchas veces se cierra una ruta o se contiene una ruta, se abre otra", lo que la experta define como un sistema de "vasos comunicantes" entre corredores migratorios.Un estudio de la Fundación ECCA Social y el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) del pasado mes de junio, ya recogía que "en 2025 hubo dos fenómenos especialmente significativos: el fuerte incremento de salidas desde las costas argelinas hacia las costas peninsulares y baleares, con un modelo de transporte muy profesionalizado, así como la evolución de Ceuta hasta convertirse en el principal punto de entrada en España". El informe señala la importancia de la estacionalidad y de las condiciones meteorológicas de las rutas: "la ruta mediterránea occidental se activa en los meses de verano y otoño, mientras que la ruta atlántica lo hace entre septiembre y marzo".La caída de la Ruta Atlántica y el auge de la MediterráneaLa Ruta Canaria, que fue el epicentro de la tensión migratoria en años anteriores, ha registrado en 2026 una caída drástica. Hasta finales de julio, las llegadas a las islas descendieron un 59,6%, pasando de 11.575 inmigrantes en 2025 a 4.675 en 2026. El informe de la FECCA señalaba que, aunque la ruta atlántica suele activarse con fuerza entre septiembre y marzo, la tendencia actual rompe con los picos observados durante la "segunda crisis de los cayucos" de 2023 y 2024. A partir de enero de 2025, señalan, cobraron importancia "las rutas argelinas a las Islas Baleares y al sudeste peninsular".Este descenso, para Beatriz de León, se explica "principalmente por el refuerzo de la cooperación de España y la UE con Mauritania, y más recientemente con Senegal y Gambia". Gracias a estos acuerdos, se ha intensificado la "vigilancia de las costas, interceptaciones antes de salida y actuaciones contra las redes de tráfico". No obstante, la experta advierte de que "son rutas muy volátiles que pueden reactivarse rápidamente". Blanca Garcés también considera que "lo fundamental es si estos Estados trabajan para contener esas salidas", y considera que el "refuerzo de la coordinación" con estos terceros países "ha contribuido a reducir la presión" sobre el archipiélago.Crecen las llegadas marítimas a Baleares y la PenínsulaPor su parte, las Islas Baleares han registrado un incremento en la presión migratoria, explicado por la creciente "profesionalización" de la ruta del Mediterráneo occidental desde Argelia, según el informe de FECCA. En los primeros siete meses de 2026, el número de inmigrantes que accedieron a su territorio por vía irregular aumentó un 10,1%, pasando de 3.510 personas en 2025 a 3.864 en el presente año. Esta evolución, según el informe, está estrechamente "ligada al uso de lanchas rápidas tipo Zodiac", con las que aprovechan la estacionalidad y las ventanas de navegación favorables.En cuanto a las entradas marítimas a la Península, estas sí que han consolidado un crecimiento sostenido durante los primeros siete meses de 2026. Hasta el 31 de julio, las costas peninsulares registraron la llegada de 4.358 personas, un incremento del 22,17% respecto a las 3.567 que lo hicieron en el mismo tramo de 2025. Resulta significativo que este aumento de inmigrantes coincide con un descenso del 13,5% en el número de embarcaciones detectadas (237 frente a las 274 del año anterior).En esta línea, Garcés subraya que "la mayor proximidad con Marruecos ha llevado a menos salidas hasta ahora desde allí", pero advierte de que ese acercamiento puede traducirse en "un menor entendimiento con Argelia" y, en consecuencia, en “una relajación de los controles argelinos". Para la investigadora, este elemento es "un factor determinante" para entender el auge de las llegadas a Baleares y a la Península: "Cuanto mejor son las relaciones con Marruecos, peores son con Argelia y viceversa".Estas entradas, según Beatriz de León, se relacionan principalmente con "la reactivación de las salidas desde Argelia". "El endurecimiento de los controles en Marruecos y en la fachada atlántica está favoreciendo, además, un desplazamiento hacia las costas argelinas", señala, argumentando que las redes de tráfico de personas "se adaptan rápidamente y modifican los puntos de salida" en función de la vigilancia o las condiciones marítimas de cada enclave.Las entradas terrestres se disparan en Ceuta un 164% La entrada a España en el entorno del Mediterráneo también se ha intensificado en sus fronteras terrestres. Ceuta, que ha protagonizado este verano la mayor crisis migratoria de la historia reciente, se convirtió en 2025 en "el principal punto de entrada", según el informe de FECCA. En 2026, y antes de la crisis, las entradas por vía terrestre se han disparado un 164,1%, con 3.835 personas registradas frente a las 1.452 del año previo. Por su parte, Melilla mantiene a su vez un crecimiento sostenido. Las llegadas por mar a la ciudad aumentaron un 20% en 2026, mientras que las entradas terrestres subieron un 132,9%, pasando de 149 a 347 personas en el periodo analizado.Blanca Garcés sostiene que el aumento de la presión sobre Ceuta se explica por "las condiciones en Marruecos" y por el hecho de que "cuando hay más contención en la ruta atlántica, la entrada a través de Ceuta puede acabar siendo la alternativa". No obstante, la investigadora añade además que episodios como el vivido en Ceuta no pueden explicarse únicamente por la presión migratoria. "Las llegadas que vimos la semana pasada… solo se pueden explicar si no hay un control por el otro lado", concluye la experta.