La siempre pintoresca derecha española no para de vindicar nuestras más hondas y respetables tradiciones. Y lo hace sin renunciar nunca a su estilo. Élégance oblige. Los periódicos abordan estos días dos bellos ejemplos, uno referido a las sublimes prácticas cristianas y otro a nuestra noble fiesta nacional.PublicidadComo ya sabréis, la Fiscalía Provincial de Sevilla ha ordenado investigar a Vito Quiles por una presunta estafa con los fondos que recaudó para las familias valencianas afectadas por la DANA de 2024.Siempre tan sensible, el periodista y justiciero Vito Quiles lo primero que pensó fue en esos niños que, ante la ruina familiar, se iban a quedar sin regalo de reyes el 6 de enero de 2025. No puedo evitar la lagrimita. Presto y eficiente, anunció por su canal de Telegram que recaudaría dinero a través de una cuenta bancaria, que solo casualmente era la suya, no una creada ad hoc, como suele ser habitual en estos casos. Nadie es perfecto. Ahora la Fiscalía quiere saber cuánto recaudó y cómo se gastó los dineros. Él guarda silencio: la duda ofende su bonhomía.Vito Quiles actuó como un rey mago siguiendo al pie de la letra las enseñanzas de la Biblia, si uno se para a pensarlo un poco. Aquellos magos venidos de Oriente llevaron al misérrimo portal de Jesús oro, incienso y mirra, y no hay constancia de que, tras su marcha, la familia de Belén saliera de la indigencia. Tal vez el portal quedó bien perfumado, pero ¿qué se hizo del oro?Siendo reyes, lo más probable es que se lo llevaran de vuelta a Oriente, pues ya se sabe lo difícil que les resulta a los monarcas desapegarse de sus riquezas. Si Vito Quiles hizo lo mismo que los Reyes Magos con el dinero de los juguetes, lo católico sería incorporar su gesto a las sagradas escrituras, y no redactarle un ultrajante auto judicial.PublicidadOtra tradición española injustamente atacada en estas fechas es nuestro noble arte de la tauromaquia. Pero esta vez no por los ecologistas y los podemitas de siempre, sino por los propios taurinos.Resulta que una peña torera de Sagunt (Valencia) ha imprimido carteles y serigrafiado camisetas con un toro montando y penetrando vaginalmente a una mujer desnuda que agita en la mano un capote.Algunos denuncian que es totalmente denigrante tanto para la mujer como para el toro. Pero, sobre todo, yo creo que a quien más duele es al torero.Es el diestro el que se enfrenta más habitualmente a la brava y vegetariana bestia y, sin embargo, lo han ignorado los pincelistas de la rupestre pintura. Desnudos y fálicamente corneados por detrás, deberían haber aparecido los inconfundibles rostros de Juan José Padilla El Pirata, afecto al PP, o de Morante de la Puebla, asiduo a los mítines de Vox. Hasta yo me haría taurino si tal sucediera, querido Julián (siempre en mi alma: desde la arena del ruedo de Manzanares el Real, te dedico esta faena).Los concejales de Vox en Sagunt no tuvieron reparo alguno en posar en fotografía oficial con los miembros de la peña ataviados con la camiseta zoófila. O sea, les pareció estupendo y divertido.Otra cosa es que ahora nos digan (que no sería improbable, teniendo en cuenta el argumentario sabiamente delirante de nuestros fachalopitecus) que el hecho de poner a una mujer montada sexualmente por un astado no es sexista, sino que están vindicando feministamente a la compañera torera, minorizada en los fosos.Pero es que en Sagunt, no hace mucho, la Cofradía de la Purísima Sangre prohibió a las mujeres asistir a sus procesiones de semana santa. ¿Por qué no en las procesiones y sí follada por un animal? Al fin y al cabo, volviendo con Vito a las Sagradas Escrituras, a la virgen María también la inseminó un palomo. Y ninguna beata se escandaliza cuando lo relata el cura en las iglesias.En resumen, que ya no sabe uno cómo interpretar y defender nuestras tradiciones. Por ahí sí que se rompen España y nuestra fe, Cayetana. Por estas casi imperceptibles incongruencias.