¿Qué podría unir al influencer que sube un vídeo a la plataforma TikTok sobre la última novedad de chocolate de Dubai con la lucha de los vecinos y vecinas de la localidad madrileña de Valdetorres de Jarama? La fiebre del pistacho hace años que llegó para quedarse y las empresas lo aprovecharon. Pero esa moda de utilizar este fruto seco tiene consecuencias, no solo por la enorme cantidad de agua que se necesita para su cultivo, sino que también puede suponer un auténtico “atropello” medioambiental, según denuncian desde hace años ecologistas y personas que conviven con un macroproyecto del pistacho: vallado de caminos públicos, tala de árboles centenarios, animales salvajes afectados... Y, de fondo, críticas a la “connivencia” de las administraciones.

Los vecinos del municipio madrileño llevan denunciando la situación desde 2022, después de que la empresa Sancorganic S.L.U., del grupo SANCOR CAPITAL, aterrizase en la zona. Según la empresa, tienen 500 hectáreas compradas con miles de árboles, pero planean expandirse hasta los 200.000 ejemplares. La Asociación Vecinal Somos Silillos, una de las principales afectadas, critican que ni el Ayuntamiento ni la Comunidad de Madrid toman medidas efectivas que pongan coto a la compañía: “La empresa ocupa y cierra lo que interesa”, lamenta un integrante de la asociación, que resume la situación: “Pistachos de sangre y alambre”.