La crisis en River tiene muchos culpables. Es tan profundo el mal presente del elenco de Núñez que jugadores, cuerpo técnico y hasta dirigentes podrían ser señalados como los máximos responsables. Nadie se alarmaría si un hincha señala a Eduardo Coudet o al presidente Stefano Di Carlo como los principales responsables de la debacle. Pero los futbolistas de River hacen méritos para quedarse con el primer puesto. Y para muestra alcanza con repasar el insólito error de Aníbal Moreno que provocó el gol de Ignacio Russo.— TNT Sports Argentina (@TNTSportsAR) August 8, 2026
Iban 35 minutos cuando River quedó parado como un equipo amateur. Y eso es responsabilidad de los futbolistas, por mucho que Coudet haya fallado en el armado inicial. Moreno quedó de frente a su propio arco, con un futbolista presionándolo y con Nicolás Otamendi -que lo comprometió con el pase- y Lucas Martínez Quarta más allá de la línea del volante central. Es verdad que todo se solucionaba con un pase atrás al arquero o con un despeje a cualquier lado. Pero Moreno, que supo integrar la Scaloneta, intentó gambetear para dar un pase ofensivo, Jabes Saralegui se la pellizcó e Ignacio Russo se fue de cara al gol.¿Debió bajarlo Lucas Martínez Quarta en la corrida? Es posible, aunque al zaguero lo criticaron duramente cuando vio la roja en una acción similar ante Blooming, por la Copa Sudamericana. Es posible que aquel recuerdo le haya pesado. De todos modos, aquella vez fue una acción en el inicio del duelo y en Victoria ya estaba por terminar."Son momentos donde no podemos errar. Estamos en un momento crítico", resumió el capitán Nicolás Otamendi.River perdió sus primeros cuatro partidos del torneo y es la primera vez que le sucede en Primera División. Hay un antecedente en Segunda: fueron siete caídas en el torneo de 1906. Además, si se suman las derrotas contra Belgrano en la final del Apertura y ante Aldosivi por Copa Argentina, son seis los traspiés consecutivos. ¿Altunas rachas similares? En 1982 perdió cinco seguidos en todas las competencias, y entre 1905 y 1906 fueron trece. Todos récords inéditos, y con destanciones como las de Moreno en Victoria, la malaria promete continuar.













