El malestar social que Donald Trump capitalizó durante la campaña de 2024 ahora se ha vuelto en su contra. El republicano se aferró a la frustración de los estadounidenses ante el creciente coste del carro de la compra para así volver a la Casa Blanca. Pero Trump ahora gobierna y los precios siguen subiendo. Las clases medias perciben cómo pierden poder adquisitivo mientras su presidente se enriquece gracias al cargo.

En lugar de derrocar el establishment de Washington, tal y como prometió, Trump ha creado uno de nuevo conformado por los multimillonarios tecnológicos y toda la corte que le rodea. Tampoco se ha desentendido de la política exterior, sino que ha lanzado una campaña militar en Irán, ha convertido Venezuela en un protectorado y sigue con las amenazas de anexionarse Groenlandia.