Análisis Exclusivo suscriptores Washington será la prioridad, pero expertos alertan sobre los costos de una relación exclusiva y los giros frente a China, Israel y la región.Donald Trump anunció su respaldo al candidato Abelardo de la Espriella. Foto: Archivo EL TIEMPO / AgenciasEDITORA DE INTERNACIONAL08.08.2026 05:01 Actualizado: 08.08.2026 05:01 08.08.2026 05:01 Actualizado: 08.08.2026 05:01

“Todo parece indicar que el gobierno de Abelardo De la Espriella tendrá una clara dirección en sus relaciones internacionales: ‘Washington First’ o Primero Washington”, explica a este diario Carolina Jiménez, presidenta de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (Wola).Tanto en campaña como en las decisiones tomadas en las últimas semanas, el nuevo presidente de Colombia ha exhibido una alineación con la política exterior del trumpismo: privilegio de las relaciones con aliados ideológicos de EE. UU., incorporación en el Escudo de las Américas, restablecimiento de relaciones con Israel, ruptura con Cuba y Nicaragua, y una visión de seguridad basada en políticas de mano dura. LEA TAMBIÉN Todo apunta a que ambos gobiernos buscarán relanzar una alianza considerada durante décadas una de las más sólidas de América Latina y que enfrentó su mayor tensión bajo el gobierno de Gustavo Petro y el regreso de Donald Trump al poder en enero de 2025. El vicepresidente, José Manuel Restrepo, junto al secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio. Foto:AFPSin embargo, un eventual retorno de los demócratas al control del Congreso en las elecciones legislativas de noviembre podría convertir parte de las ventajas actuales en futuras fuentes de tensión. “Que el nuevo gobierno priorice la relación con Washington es una lectura realista de los tiempos y también una necesidad de Colombia. EE. UU. sigue siendo el principal socio comercial en exportaciones y el mayor inversionista extranjero, y también es el socio más importante en términos de seguridad”, señala el abogado internacional Andrés Villegas. No obstante, David Castrillón Kerrigan, especialista en la relación China-Estados Unidos, advierte que existe el riesgo de “caer en excesos”. “Los gobiernos anteriores supieron identificar cuáles eran las líneas rojas de la política exterior colombiana y cuáles eran los principios sobre los que Colombia no estaba dispuesta a ceder, incluso frente a Estados Unidos. Si este gobierno no mantiene una visión estratégica de mediano plazo, podría terminar sobrepasando esos límites”, señala. De ahí que los analistas consideren vital que la administración De la Espriella mantenga buenas relaciones con ambos partidos. Mientras los republicanos ven en él a un aliado político e ideológico, los demócratas observan con cautela su cercanía con Trump y sus implicaciones en derechos humanos, medioambiente, seguridad y política regional. Las señales desde EE. UU. a De la Espriella La temprana visita del vicepresidente José Manuel Restrepo y de una delegación colombiana a Washington exhibió, incluso antes de la posesión, el interés de sectores políticos y económicos de EE. UU. por reiniciar la relación bilateral. Comercio, inversión, seguridad y lucha contra el narcotráfico aparecieron como ejes del trabajo con la Casa Blanca, empresarios, organismos financieros, centros de pensamiento y sectores del Congreso. LEA TAMBIÉN La respuesta estadounidense se hizo evidente en el perfil de la delegación enviada a la posesión, encabezada por Todd Blanche, fiscal general interino y uno de los colaboradores de mayor confianza de Trump. Lo acompañaron funcionarios de los departamentos de Estado, Guerra y Justicia, la DEA y la Oficina Nacional de Política para el Control de Drogas. Canciller Omar Bula. Foto:CRISTIAN ACOSTA / KronosMás que una representación protocolaria, la comitiva anticipó las prioridades de la nueva etapa: cooperación en seguridad, lucha contra el narcotráfico, combate al crimen organizado transnacional y coordinación judicial. También asistieron los demócratas Gregory Meeks, miembro de mayor rango de su partido en la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara, y el senador Rubén Gallego, aunque no como integrantes de la delegación oficial. En paralelo, avanza en el Senado la nominación del empresario Nathaniel ‘Nate’ Morris como embajador de EE. UU. en Colombia. De ser confirmado, cubriría la vacante abierta desde la salida de Philip Goldberg en julio de 2022 y facilitaría la nueva agenda bilateral. Que el nuevo gobierno priorice la relación con Washington es una lectura realista de los tiempos y también una necesidad de Colombia. EE. UU. sigue siendo el principal socio comercial en exportaciones y el mayor inversionista extranjero, y también es el socio más importante en términos de seguridad¿Colombia tiene que elegir entre EE. UU. y China? Las diferencias entre Trump y Petro estuvieron marcadas por temas como migración, narcotráfico, Venezuela y Cuba. No obstante, la decisión del entonces mandatario colombiano de firmar el memorando de entendimiento sobre la Franja y la Ruta promovida por China en mayo de 2025 y sus críticas permanentes a la guerra de Israel en Gaza, profundizaron aún más el distanciamiento.De la Espriella anunció el fin del memorando de entendimiento, algo que, desde la perspectiva del abogado Villegas, tratándose de una declaración de intenciones sin carácter de tratado internacional en sentido estricto, “su terminación es jurídicamente sencilla y su valor es, ante todo, un acto político”.Para Castrillón Kerrigan la advertencia es no caer en la falsa dicotomía de pensar que Colombia tiene que decidir entre Estados Unidos o China. “Incluso en América Latina, gobiernos de derecha, conservadores y cercanos a Estados Unidos, como los de Javier Milei, Daniel Noboa o Nayib Bukele han sabido mantener relaciones provechosas con ambas potencias”, destaca. La encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez (C), en la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Foto:AFPLuisa Lozano, directora de los programas de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de La Sabana, destaca que el gobierno seguramente priorizará la actividad comercial. “China es el segundo socio comercial más importante de Colombia en varios sectores y quien concentra una parte significativa de nuestras importaciones. Si se diera un quiebre en la relación comercial, sería absolutamente perjudicial para la economía colombiana y tampoco creo que el Gobierno colombiano vaya a ir en esa dirección”, dice. Asimismo, explica que la “subordinación hacia Washington no necesariamente es indeseable”. “Puede traer beneficios en materia de inversión, cooperación o apoyo político. Sin embargo, también puede reducir la capacidad de negociación de Colombia cuando sus intereses y los de Estados Unidos no converjan”. LEA TAMBIÉN “En términos de orientación estratégica cabe entender que prioridad no significa exclusividad: nada en este realineamiento con EE. UU. implica que Colombia se cerrará a otros países, simplemente ordena la jerarquía de sus alianzas”, considera por su parte el analista Villegas. El canciller designado Omar Bula y Gideon Saár, canciller israelí. Foto:@gidonsaarIsrael y los riesgos de cortar relaciones diplomáticasSobre Oriente Medio, el giro también comenzó a materializarse. De la Espriella anunció que suspenderá la apertura de la Embajada de Colombia en Palestina, proyectada durante el gobierno Petro pero que, según el mandatario, no llegó a entrar en funcionamiento. Paralelamente, ordenó restablecer la representación diplomática colombiana en Israel y ubicarla en Jerusalén. Hasta ahora, no ha anunciado la ruptura de relaciones con Palestina ni el cierre de la misión palestina en Bogotá. “Antes de la ruptura, Israel era proveedor clave de armamento y tecnología para la fuerza pública, de modo que el quiebre intempestivo abrió un flanco en la seguridad nacional y los servicios de inteligencia. El restablecimiento de las relaciones con Israel debe leerse como una medida necesaria para la protección de los colombianos”, considera Villegas al advertir que este acto de responsabilidad institucional no debe interferir con las “obligaciones del Estado colombiano para invocar el cumplimiento del derecho internacional cuando lo considere procedente”. “Incluso en América Latina, gobiernos de derecha, conservadores y cercanos a Estados Unidos, como los de Javier Milei, Daniel Noboa o Nayib Bukele han sabido mantener relaciones provechosas con ambas potenciasPara Lozano, esa decisión “puede restarle margen de maniobra a Colombia en algunos escenarios internacionales” y alejarla de países del Sur Global y gobiernos latinoamericanos críticos de Israel. “Dichos giros generan un problema de reputación internacional. Los socios externos perciben que la política exterior de Colombia cambia de manera drástica con cada relevo presidencial, lo que dificulta construir una imagen de continuidad y previsibilidad”. migrantes Foto:migrantesEl giro también alcanzará la red diplomática. De la Espriella anunció el cierre de 14 embajadas y cerca de 15 consulados. Aunque aseguró que la mayoría no implicará romper relaciones, exceptuó a Cuba y Nicaragua, países con los que afirmó que su Gobierno no mantendrá vínculos diplomáticos. Migración, integración y lucha contra el crimen a través del Escudo de las Américas Otro cambio será el ingreso al Escudo de las Américas, iniciativa estadounidense para coordinar esfuerzos contra los carteles, las organizaciones criminales transnacionales y la migración irregular, y reafirmar la influencia de Washington frente al avance de China y Rusia en el hemisferio. La incorporación de Colombia puede reforzar el intercambio de inteligencia, la coordinación contra los carteles y la cooperación judicial. De la Espriella, que prometió expulsar a migrantes irregulares, tendrá allí uno de sus grandes desafíos. LEA TAMBIÉN “La retórica trumpista sobre deportación de migrantes irregulares viene acompañada por medidas reales que la implementan, incluyendo un enorme incremento del presupuesto y la existencia y ampliación de una infraestructura estatal y privada para la realización de deportaciones masivas. En Colombia, más allá de la retórica del nuevo presidente -que tal vez busque también emular a Washington- implementar medidas similares representaría problemas logísticos difíciles, acarrearía demandas legales en materia de debido proceso y derechos humanos y además rompería con políticas de recepción y regularización que han caracterizado a gobiernos anteriores”, explica Jiménez. Abelardo De La Espriella, al dar su primer discurso a Colombia. Foto:Abelardo De La Espriella @ABDELAESPRIELLAVenezuela y los frentes de incertidumbre Venezuela será uno de los retos inmediatos. El Gobierno deberá mantener canales de comunicación con Caracas para gestionar la situación de al menos 12 colombianos detenidos tras las elecciones venezolanas y sostener la cooperación judicial y de seguridad en una frontera de 2.200 kilómetros, donde operan más de 250 estructuras criminales vinculadas al narcotráfico, el contrabando y la minería ilegal. “Sobre este frente existe un optimismo moderado de que, al menos en la etapa inicial, las cosas puedan avanzar en una dirección positiva. El desafío será endurecer la posición política frente al chavismo sin afectar la atención consular, el comercio binacional ni la coordinación contra el crimen organizado”, explica Castrillón Kerrigan. LEA TAMBIÉN El otro es la relación con los organismos multilaterales. Durante la campaña, De la Espriella planteó revisar la permanencia de Colombia en la ONU y la OEA por sus costos, burocracia y escasos resultados, aunque aclaró que no había tomado una decisión definitiva. Familiares de presos políticos en Venezuela protestan en Caracas, cerca de El Helicoide Foto:EL TIEMPO“El retiro de la ONU o de la OEA es jurídicamente complejo y de difícil ejecución. La Carta de la ONU no contempla una cláusula de denuncia o retiro, y suponiendo que así se hiciera, Colombia tiene una estrecha relación con el sistema ONU, sus órganos, agencias y programas; una retirada general de la principal organización multilateral traería efectos insospechados”, advierte Villegas, quien considera que lo dicho por el nuevo presidente puede interpretarse más como un “llamado de atención” a estas organizaciones. El restablecimiento de las relaciones con Israel debe leerse como una medida necesaria para la protección de los colombianosBajo este panorama, Abelardo de la Espriella exhibirá una política exterior afín al viraje ideológico regional y a las urgencias fiscales del país. No obstante, si ata su política exterior exclusivamente a Trump y al partido Republicano, Colombia podría quedar expuesta a un nuevo giro del péndulo político estadounidense. STEPHANY ECHAVARRÍA NIÑO Editora Internacional - @stephechavarría SERGIO GÓMEZ MASERI Corresponsal de EL TIEMPO Washington - @sergom68 Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.