El PSC, con Sílvia Paneque de cabeza de cartel, ganó en 2023 las últimas elecciones municipales en Girona pero fue desplazada por un infrecuente acuerdo de gobierno entre Guanyem (marca de la CUP), Junts y ERC. La unidad independentista estaba rota ya desde hacía años en el Parlament y Girona entonces fue elevada a condición de baluarte. La complicidad, si es que llegó a haberla, voló por los aires en julio al plantar Junts al gobierno municipal alegando “acumulación de incumplimientos”. El alcalde Lluc Salellas sorteó la crisis pactando el nuevo cartapacio con los socialistas a cambio de cinco compromisos. La situación ha sumido a Girona en la incertidumbre electoral acentuada por la dimisión del alcaldabe de Esquerra tras difundirse un audio privado en el que criticaba al partido.“Tenemos que demostrar que el acuerdo de gobierno independentista puede y sabe funcionar”, dijo Salellas tras ser investido. El pacto ha descarrilado a nueve meses de las elecciones pero, pese a los reproches, el alcalde no cierra la puerta a un futuro acuerdo con Junts en el próximo mandato. Mientras, el PSC se ha vuelto a colocar en la parrilla de salida tras ser descabalgado por el acuerdo independentista a tres. Hace tres años, PSc y Guanyem empataron a ocho ediles pero los primeros lograron 826 votos más. Los socialistas lamentaron la alianza soberanista -“No es razonable hacer experimentos”, dijo Paneque- y esgrimieron el caso para justificar su pacto antiindependentista en Barcelona para apartar a Xavier Trias, ganador de las elecciones, de la alcaldía e impulsar a Jaume Collboni con el apoyo del PP.La situación ha cambaido: Junts salio del gobierno y el PSC se abstuvo en el Pleno en la votación del nuevo cartapacio municipal a cambio de preservar el Parc Jordi Vilamitjana, construir el Archivo Provincial en Fontajau, garantizar el futuro del Truffaut, mejorar el servicio de limpieza y reformar la calle de la Creu. “La responsabilidad institucional nos lleva a buscar acuerdos en beneficio del bien común. El cartapacio es el punto de partida de la estabilidad para encarar proyectos pendientes en Girona. Es un buen trato para todo el mundo”, afirmó el PSC en la red.El giro inesperado ha comportado que las próximas elecciones esén envueltas en el suspense. Las incógnitas se suceden: no se sabe si Paneque -“Estoy centrada en ser consellera y no en ser candidata”, dijo en julio- dejará el Govern para ser alcaldable; el papel que puede jugar Carles Puigdemont en su ciudad posiblemente entonces ya amnistiado; la delicada situación de ERC o si el pacto independentista es reeditable.La última vez que Girona tuvo que elegir alcalde la ciudad vivía instalada en una nube de popularidad y admiración. Al encanto natural de su Catedral, del Barri Vell o la estampa de las casas sobre el río, se le sumaba la proyección mundial que asegura el Celler de Can Roca y la fama por haber logrado, en solo seis horas de diferencia, el ascenso de los dos equipos de la ciudad a la primera división del fútbol y del baloncesto. La buena estrella se conserva, por triplicado, en el establecimiento de los Roca, pero la dinámica de descenso se impone en la ciudad a falta de nueve meses para volver a montar las urnas. El gobierno que encabeza Sallelas ha sufrido un serio desgaste de imagen y credibilidad por el fiasco de un rimbombante plan para clasificar las basuras y los residuos, con contenedores supuestamente inteligentes. Además, han aflorado algunos posicionamientos chocantes con la ideología que defiende su formación, como cuando puso en duda que Girona tenga que acoger un centro para personas sin hogar. Según la Generalitat, Girona es el municipio de Cataluña donde hay más desequilibrio socioeconómico entre barrios. Una condición que la ciudad comparte con Badalona, donde gobierna el PP con Xavier Garcia-Albiol.Junts, representada por la exconsejera Gemma Geis, ha pasado tres años en el equipo de gobierno pero encara la recta final antes de las elecciones desmarcándose de la gestión desplegada en el consistorio. Dentro del partido hay voces críticas con Geis por haber tardado demasiado en romper el vínculo con Guanyem-CUP y ERC. Además, sobre la exconsejera pesa también la losa de haber sido la candidata con la que Junts perdió Girona, tras los sucesivos mandatos de Carles Puigdemont y Marta Madrenas. El partido independentista no controla ninguna de las cuatro capitales catalanas y Girona se considera una plaza propicia para tomar el poder. Pese a todo, la condición de jefa de filas de Geis no se ha cuestionado porque cuenta con el aval de Puigdemont.El expresident fue alcalde de Girona pese a que, durante años, su domicilio estuvo fijado en Sant Julià de Ramis. En ese mismo municipio, a una decena de kilómetros de Girona, sigue de concejal quien tenía que ser alcaldable de ERC: Marc Puigtió. Sin embargo, la filtración de unos audios donde se le escucha menospreciar a sus compañeros de partido ha propiciado su renuncia al cargo, después de que ERC le abriera un expediente. El propio partido asocia a su interlocutor de esa conversación a la extrema derecha.Puigtió ganó unas primarias por solo un voto de diferencia, en una tensa elección interna que arrastró una coletilla de recelos e impugnaciones. Apartado Puigtió, Esquerra se queda temporalmente sin alcadable y tiene que buscar un nuevo jefe de filas con una ejecutiva local muy dividida. Según una información del Diari de Girona, en tres días Puigtió logró engordar con 22 militantes nuevos la base de militantes de ERC en Girona, recurriendo a familiares directos, conocidos y personas de su entorno.
La incertidumbre electoral se apodera de Girona, la capital que aún controla el independentismo
El alcalde Salellas (CUP-Guanyem) ha pactado con el PSC el cartapacio municipal tras la ruptura con Junts mientras ERC se queda sin alcaldable al criticar al partido en un audio privado






