Los movimientos de los republicanos dinamitan el compromiso expresado por Junqueras y Puigdemont de fortalecer lazos, mientras Aliança Catalana sigue al acecho

Falta un año para las elecciones municipales pero Esquerra Republicana acaba de ganar dos alcaldías. Y ambas se las ha arrebatado a Junts per Catalunya. Se trata de los consistorios de Perafort y L’Ametlla de Mar, en Tarragona, y en ambos casos el mecanismo ha sido el mismo: una moción de censura. Los movimientos se han sucedido apenas dos semanas después de que en

-autor.html" data-link-track-dtm="">Tàrrega (Lleida) fuese Junts quien impulsara una moción, en alianza con la CUP, para arrebatarle la alcaldía a Esquerra. Las tensiones entre ambas formaciones también se dan, pero de distinta forma, en Sabadell, la quinta ciudad de Cataluña. Allí hay una crisis abierta dentro de Junts por los contactos que mantiene la dirección del partido con Gabriel Fernàndez, ex cabeza de cartel de ERC en la localidad, para unir fuerzas de cara a las municipales del año que viene.

Todos esos movimientos de las últimas semanas forman parte de las estrategias de ambos partidos para tomar posiciones ante la contienda municipal fijada para mayo de 2027, que los dos principales partidos independentistas abordan en pelea a cara de perro y con la ultraderecha catalanista encarnada por Aliança Catalana esperando sacar tajada.