La madrugada del 30 de octubre de 2024 en las comarcas valencianas que estaban sufriendo la dana fue terrorífica. Sobre las 19 horas del día 29 cayeron las comunicaciones y se hizo de noche. Se fue la luz en las calles y en las viviendas, cayó la cobertura telefónica y móvil y tampoco funcionaba la televisión. Solo la radio quedó como fuente de información para miles de personas que, entre las doce de la noche y las siete de la mañana, cuando empezó a romper el alba, quedaron totalmente aisladas del mundo. Con las calles cubiertas por dos y tres metros de agua, fue un sálvese quien pueda. Vecinos ayudando o acogiendo a otras personas que salvaron la vida de milagro. Familiares y amigos buscando a las primeras víctimas cuando la corriente del agua empezó a cesar, sobre las cuatro de la madrugada.

Sobre las 00.15 horas del día 30 de octubre, el presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, se dirigió a los valencianos para anunciar la peor de las noticias. Ya se estaban confirmando las primeras muertes —aunque había habido información de fallecidos muchas horas antes— y pedía a todo el mundo permanecer en sus casas y buscar lugares elevados. Tras esta intervención en la televisión pública y unas últimas instrucciones en la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrada (Cecopi), se dio por cerrado el gabinete político hasta las seis de la mañana. Los equipos de salvamento y rescate siguieron con su trabajo y el jefe del Consell se marchó a su casa.