La instrucción de la causa sobre la dana y las comunicaciones reveladas por algunos de los protagonistas de la gestión institucional de aquella fatídica jornada han evidenciado distintas maneras de hacer política y de asumir la responsabilidad del cargo. La delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, realizó 207 llamadas entre las 8.07 del 29 de octubre y las 7.21 del día 30, según la información a la que ha tenido acceso elDiario.es. Por su parte, el expresidente de la Generalitat Carlos Mazón hizo o recibió 26 llamadas entre las 17.37 y las 23.37 horas, de acuerdo con la información que aportó voluntariamente al juzgado de Catarroja. La exconsellera de Justicia y Emergencias, Salomé Pradas, registró 110 comunicaciones durante esa jornada.
El volumen de llamadas ya evidencia la distinta intensidad de actividad entre la representante del Gobierno en la Comunitat Valenciana y el entonces jefe del Consell, de cuya administración dependían las competencias en emergencias y protección civil. Sin embargo, la diferencia resulta todavía más llamativa al comparar las comunicaciones de ambos entre las 14.50, cuando comienza la comida del presidente con la periodista Maribel Vilaplana en El Ventorro, y las 19.00, cuando concluye el encuentro tras más de cuatro horas de almuerzo. Ese intervalo coincide con el agravamiento de la situación en Utiel, donde la Unidad Militar de Emergencias ya se estaba movilizando, y concluye con el desbordamiento del barranco del Poyo a su paso por Chiva y l'Horta Sud, la zona donde se produjo el mayor número de víctimas mortales.






