La mayor esperanza de Elliot Tuttle cuando dirige una película es que genere conversación. En ese sentido, puede darse por satisfecho con su última película. Desde su estreno en diversos países a lo largo del año, Blue Film se ha convertido en una de las cintas de temática gay más polémicas de la temporada. No tanto por las escenas de sexo que contiene como por la forma en que retrata la pedofilia y la economía del deseo en internet, enciende el debate al contar la historia ficticia de un joven que trabaja como modelo de webcam y que se reencuentra con un antiguo profesor de instituto, despedido por agredir sexualmente a un alumno, que asegura estar enamorado de él.
Se trata de un filme que busca incomodar al espectador, apelando a una reflexión sobre la pederastia y el trabajo sexual sin juzgar a los personajes; no obstante, y pese a la previsible controversia de retratar a un pedófilo como un ser humano y no solo como un monstruo, Tuttle no esperaba que los festivales le dieran la espalda. El cineasta ha sufrido diez rechazos consecutivos, incluyendo la rotunda negativa de festivales independientes como Sundance y South by Southwest (SXSW), según informó Variety. “Da la sensación de que la industria se encuentra en una situación tan delicada y en un estado tan frágil que hace que todo el mundo sea reacio al riesgo”, cuenta Tuttle a elDiario.es.









