"Que mi papá descanse”. El sueño de un adolescente que se esfuerza por estudiar para que su papá deje el camión y la cosecha de yerba Texto de Micaela Urdinez | Enviada especial 08 de agosto de 2026 MISIONES.- Es un mediodía caluroso en el barrio 20 de junio de Comandante Andresito, en el límite norte de la provincia. Cristian Gómez sale de la secundaria BOP 124 en la que cursa quinto año y camina con pasos de gigante —es alto y flaco, con unas piernas largas que usa para saltar, rematar y bloquear cuando juega al voley— las cinco cuadras de tierra colorada hasta su casa. Llega y se saca las zapatillas del lado de afuera de la puerta para no ensuciar. Entra para saludar con un beso y un abrazo a su mamá y a su papá que toman mate. Su hermana menor, de 11 años, está en la primaria.
—¿Cómo te fue en la escuela? —pregunta su papá, Juan Carlos Gómez, mientras Cristian deja la mochila en el piso y se sienta con ellos.
—Bien, bien. A la tarde tengo que volver al acto — dice este adolescente de 17 años que es el abanderado del colegio.
En el ambiente que funciona de cocina, de living, de comedor y donde Cristian también tiene su pequeño taller de reparación de celulares hay fotos familiares, hay banderas y símbolos de Boca Juniors, hay cosas colgadas, pero lo que más resaltan son los marcos con fotos de Juan Carlos Gómez subido a diferentes camiones. En todas está con una sonrisa. Las que no están expuestas, las guarda en un álbum en el que tiene las instantáneas de todos esos vehículos en los que hizo miles y miles de kilómetros transportando yerba para darle de comer a su familia, para poder comprarle ropa y útiles escolares a sus dos hijos, para pagar los servicios de su casa. Ninguno de ellos era suyo. Juan Carlos Gómez siempre trabajó manejando camiones de otros.







