Hace unos d�as nos ha dejado Juan Carlos Vazquez-Dodero de Bonifaz, profesor del �rea de Contabilidad Financiera y Control del IESE, y una persona clave en el desarrollo de esta instituci�n. Fue uno de los dos primeros graduados del programa doctoral en direcci�n de empresas del IESE, que hab�a comenzado en 1969 y fue uno de los primeros de Europa en esta �rea de conocimiento.Como profesor, Juan Carlos pronto destac� en la formaci�n de directivos y futuros directivos. Durante casi cincuenta a�os influy� en miles de ellos. Era un maestro del m�todo de caso, la metodolog�a socr�tica de aprendizaje para la toma de decisiones y la soluci�n de problemas complejos. Mediante este m�todo, los alumnos no solo aprenden los conceptos fundamentales sino desarrollan tambi�n la capacidad de diagnosticar bien el problema, analizar las alternativas, definir bien los criterios con los que evaluar las opciones, adoptar una soluci�n y concretar el modo de aplicarla. Juan Carlos transmit�a con enorme claridad los conceptos te�ricos y, adem�s, hac�a pensar. Con sus preguntas estimulaba la reflexi�n, ayudaba a explorar todas las opciones y a encaminar la discusi�n sobre lo fundamental: el bien de las personas involucradas, y el bien y el desarrollo futuro de la empresa como proyecto compartido.En su actividad docente, colabor� en el desarrollo de la �tica de la direcci�n de empresas, �rea en la que realiz� tambi�n una brillante aportaci�n desde los a�os 80. Su enfoque en esta �rea conectaba directamente con el que durante a�os hab�a utilizado en el �rea de contabilidad y control econ�mico de la empresa. Las cifras econ�micas eran importantes, hab�a que estimarlas bien y supon�an una base de partida imprescindible. Y supo ayudar a muchos empresarios a valorar y estudiar las cifras con realismo y profesionalidad. Pero lo importante era lo que los empresarios decid�an a partir de las cifras y como implantaban la decisi�n correspondiente. Y este era un tema esencialmente de personas, con sus motivaciones y sus valores �ticos. Las discusiones en el aula no siempre eran f�ciles, pero Juan Carlos les ayudaba a pensar y con sus preguntas les ayudaba a ir a lo fundamental. Siempre disponible para los alumnos, continuaba las conversaciones fuera del aula con una generosidad admirable.Una contribuci�n acad�mica de Juan Carlos especialmente relevante fue la formaci�n de profesores j�venes. Fue un encargo que recibi� de la direcci�n del IESE a finales de la d�cada de 1980 y que sigui� realizando hasta muy recientemente. Se exig�a mucho, esperaba mucho de los dem�s, y llevaba su compromiso con los profesores j�venes hasta el final. Pensaba que con ellos no se pod�a fallar. Ten�a el ejemplo de los profesores de la primera hora del IESE (Antonio Valero, Fernando Pereira, Carlos Cavall�, F�lix Huerta, Rafael Termes, entre otros), que dejaron en �l una huella profunda. Pasaron por sus manos algunas docenas de profesores j�venes del IESE, la gran mayor�a de los cuales est�n hoy en el claustro del IESE. Les transmiti� con su ejemplo y su experiencia los ingredientes esenciales del oficio de profesor y la inexcusable dedicaci�n a alumnos y antiguos alumnos. Y les orientaba a lo esencial: a la profesionalidad, a la b�squeda de la verdad en la docencia y en la investigaci�n, m�s all� de las apariencias, y al servicio a los alumnos.Contribuy� directamente al desarrollo internacional del IESE, involucr�ndose desde finales de los a�os 1970 en el desarrollo de las escuelas que el IESE ayud� a poner en marcha, especialmente, en las de Argentina, Colombia, Per� y Portugal. Esta temprana internacionalizaci�n del IESE guarda una analog�a con lo que el profesor de Harvard, Joseph Nye, denominar�a a�os despu�s soft power, un modo de acci�n de los pa�ses que acaban teniendo influencia en otros, no por la fuerza o el poder econ�mico, sino por las ideas y el ejemplo. M�s all� de la influencia, a Juan Carlos le mov�a el deseo de ayudar y la voluntad de servir. Dedico muchas horas a cada una de aquellas instituciones, impartiendo sesiones en programas para empresarios y directivos y formando a profesores de aquellas universidades que hoy han alcanzado un prestigio merecido en sus pa�ses.Poco despu�s de la ca�da del muro de Berl�n, en 1989, el IESE comenz� un programa de formaci�n de profesores para universidades de pa�ses del Centro y Este de Europa, el International Faculty Development Program (IFDP). Juan Carlos estuvo directamente involucrado en su dise�o, en la formaci�n de los profesores y en su desarrollo profesional posterior. Muchos de ellos -procedentes de un contexto pol�tico donde el servicio no era una actitud apreciada- se preguntaban al comienzo por la dedicaci�n generosa de Juan Carlos y el resto de profesores a aquel proyecto. Lo entend�an mejor cuando Juan Carlos, en sus sesiones, les hablaba del deseo de impacto positivo que todas las personas tenemos y les alentaba a contribuir al desarrollo futuro de sus pa�ses desde la universidad. Este programa se abri� despu�s a profesores de otros pa�ses emergentes de �frica, Asia y Am�rica Latina, y su impacto alcanz� a miles de personas.Juan Carlos se volc� siempre con su familia, su querida esposa Titina, y sus hijos, nietos y biznietos. Vivi� por y para ellos. Y se apoy� en su profunda fe cristiana, que alimentaba su actividad profesional, y su deseo de servir a Dios y a los dem�s a trav�s del trabajo. Su voluntad de seguir haciendo todo el bien posible le movi� a crear la Fundaci�n Amigos de Rimkieta, para ayudar a resolver necesidades humanas b�sicas en Burkina Faso. Convirti� este proyecto en un medio por el que muchas personas han colaborado y siguen colaborando en aquel pa�s tan necesitado de ayuda y solidaridad. Fue gran amigo de sus amigos, que buscaban su consejo y que se inspiraban en su ejemplo de disponibilidad, profesionalidad y servicio. Juan Carlos era siempre claro y sus amigos sab�amos que iba siempre a decirnos con afecto, lo que pensaba, lo esencial. �Descansa en paz, Juan Carlos!Jordi Canals, Profesor del IESE