Actualizado Viernes,
agosto
20:14Entre todas las decisiones, medidas e iniciativas que han definido el segundo mandato de Donald Trump, desde la pol�tica comercial y la inmigraci�n hasta los despidos de miles de funcionarios, sus conflictos con las universidades o sus enfrentamientos con los medios de comunicaci�n, hay una que ocupa un lugar especialmente destacado en su discurso: el gran sal�n de baile de la Casa Blanca.Desde que present� el proyecto, una obra fara�nica cuyo coste asciende a cientos de millones de d�lares y que tiene un enorme valor simb�lico, Trump ha hablado de esta futura sala para eventos con un entusiasmo poco habitual incluso para �l. No se trata simplemente de una ampliaci�n del complejo presidencial para acoger recepciones, grandes celebraciones y actos oficiales con mayores medidas de seguridad. Para el presidente, el proyecto se ha convertido pr�cticamente en una obsesi�n.En comparecencias, entrevistas, actos de campa�a e incluso reuniones con l�deres extranjeros, Trump ha encontrado numerosas ocasiones para hablar del tama�o del sal�n, la altura de sus techos, los m�rmoles, su capacidad para recibir a miles de invitados o el aspecto que tendr� una vez terminado. El ballroom es, sin duda, uno de sus proyectos estrella y una pieza fundamental del legado f�sico con el que Trump pretende pasar a la posteridad, junto a otras iniciativas que han llevado su nombre a edificios, infraestructuras y otros espacios.Por eso, el enfrentamiento con los tribunales tiene una importancia especial. Este viernes, por dos votos frente a uno, un panel de tres jueces del Tribunal de Apelaciones del Circuito de DC ratific� el fallo dictado en abril por otro magistrado federal, que ordenaba detener buena parte de las obras del sal�n hasta que el Congreso autorizara expresamente el proyecto.Los jueces Patricia A. Millett y Bradley N. Garcia, nombrados por Obama y Biden, recordaron en su opini�n mayoritaria que "el presidente es un inquilino temporal, no el propietario, de la Casa Blanca". La jueza Neomi Rao, designada por Trump, discrep� y emiti� un voto particular.Donald TrumpEstados UnidosArt�culos EL MUNDO











