Cuando a un vecino cordobés se lo consulta espontáneamente por la Justicia, la respuesta más habitual no tiene matices: es lenta, no funciona, no da soluciones. Esa es, según relató a PERFIL CÓRDOBA la referente judicial comunitaria Evangelina Gottardi, la primera reacción que reciben los voluntarios del programa cada vez que tocan una puerta, se instalan en una plaza o abren una charla en una escuela.
"La principal palabra que sale apenas hablan de la Justicia es que es lenta, que no hace nada", resumió Gottardi, que además de su tarea voluntaria se desempeña en el fuero penal del Poder Judicial provincial.
El diagnóstico que describe la referente no es un dato aislado. El Índice de Confianza en la Justicia, elaborado por la fundación FORES junto con la Facultad de Derecho de la Universidad Torcuato Di Tella, viene de sufrir su mayor caída semestral desde que la medición se retomó en 2023: en junio retrocedió 3,7 puntos y quedó en 48,7, el nivel más bajo desde el promedio histórico registrado entre 2004 y 2011.
Otros relevamientos privados, con metodologías distintas y foco en el área metropolitana de Buenos Aires, ubicaron la confianza promedio en la Justicia en apenas 2,5 sobre 10 puntos. Ninguna de esas mediciones es específica de Córdoba, pero coinciden en un mismo eje que los referentes escuchan a diario en territorio provincial: la lentitud como principal motivo de descrédito.






