Las encuestas reflejan que una amplia mayoría de españoles desconfía de la justicia. Lo verdaderamente sorprendente sería lo contrario. ¿Cómo creer en la igualdad ante la ley cuando algunos casos acumulan años de demora, mientras otros ocupan titulares cada día y avanzan a un ritmo frenético? La pareja de Isabel Díaz Ayuso o Begoña Gómez son solo algunos ejemplos de procesos que han convertido la justicia en el principal escenario de la batalla política. La sensación que queda es devastadora: la velocidad de la justicia depende del nombre del investigado y de la utilidad política. Después nos piden que confiemos, pero la confianza no se impone, se gana.María Teresa Benítez Misa. MálagaEl verdadero peligroLa ruptura de Burger King con el streamer El Xocas es un síntoma de nuestra época. Humillar a un detractor alardeando de ganar más en un día que sus padres en 20 años, además de soberbia, es una muestra de una indigencia moral que, como un fantasma, amenaza los códigos éticos, ya no solo de las empresas, sino también de una sociedad. El verdadero peligro es la masa de jóvenes que normaliza el desprecio al humilde bajo el brillo del dinero. Quienes sostienen semejantes altavoces deben asumir esa responsabilidad.Jordi Femenia Seguí. Alcoi (Alicante) Contar y curarVer a los jóvenes que acaban de terminar el Bachillerato me devuelve a aquel momento en el que todos parecían tener claro qué estudiar. Yo solo sabía una cosa: no quería ser médica. Mi padre me enseñó sin proponérselo lo que implica esa profesión: Navidades separados, cumpleaños aplazados y noches de guardia interminables. Hoy, sin embargo, siento que no estamos tan lejos. Mientras él cose puntos, yo intento coser redes entre instituciones y vecinos. Cuando los médicos salen a la calle para defender una sanidad digna, la prensa sale a contarlo para que el mensaje no se pierda. Sí, alguien tiene que curar a los pacientes y alguien tiene que contar por qué el sistema enferma. Teresa Tous. Palma de Mallorca Contener el fuegoResulta difícil ver cómo el fuego amenaza un patrimonio forjado a base de sueños, ilusión y, sobre todo, mucho esfuerzo por parte de gente muy cercana y querida. Es lo que me sucede ahora mismo con mi apreciado Uncastillo, pueblo en el que mis abuelos Liborio y Chon desarrollaron parte de su vida y fueron tan felices. Por ello, sirvan estas líneas como agradecimiento a todos esos bomberos y miembros de la UME que están trabajando a destajo desde el primer momento por contener el fuego. No solo protegen un pueblo, también pelean por salvaguardar una larga historia de vivencias, arraigo e identidad de muchísimas personas. Israel Buey Lorao. Zaragoza