La soberanía como límite al anarco-capitalismo se sintetiza en la imagen que acompaña esta columna contraponiendo en el recinto del Senado la bandera argentina a la bandera anarcocapitalista. La derrota de fondo del Gobierno en el Senado por la llamada Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada expone el límite político e ideológico de un proyecto que, al colocar la propiedad privada por encima de todo, incluso sobre la soberanía nacional, entra en conflicto con uno de los consensos más arraigados de la identidad argentina, una identidad que vibró con los jugadores de la Selección levantando la bandera de Malvinas, por ejemplo. Un fondo cultural muy identitario. El oficialismo perdió la disputa cultural al quedar asociado con la extranjerización de la tierra y la cesión de atribuciones del Estado, una tensión que no solo explica el fracaso parlamentario y el rechazo social a la iniciativa, sino que también remite a una concepción más profunda del rol del Estado, influida por el anarco-capitalismo que es la guía ideológica del presidente, y las corrientes neorreaccionarias del capitalismo tech que subordinan la soberanía popular a la lógica del mercado y de la propiedad privada.

Esto no les gusta a los autoritarios