Dentro del oficialismo creen que los números alcanzan, pero por muy poco. En la oposición aseguran que esa certeza se desgrana, especialmente desde que el Comité Nacional de la UCR llamó a negarse a aportar voto alguno. El jueves 6, el oficialismo intentará darle media sanción en el Senado al proyecto denominado Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Se trata de un paquete que pretende reformar una serie de leyes, pero en la realidad hay una sola que interesa: la que elimina el límite de la cantidad de tierras que pueden comprar los extranjeros. Será el quinto intento del Gobierno en el Senado. Empecinados, en La Libertad Avanza sienten cierta confianza, pero saben que todo puede cambiar hasta último momento. La presidenta del bloque libertario en la Cámara alta, Patricia Bullrich, fue la encargada de llevar adelante las negociaciones. También se hizo cargo de explicar en los medios las razones del proyecto, que no logra generar consenso social. Los primeros tres intentos por discutirlo se embarraron en medio del escándalo de Manuel Adorni. El cuarto fracasó el 16 de julio, un día después de que Argentina ganara contra Inglaterra en el Mundial. En esa sesión, Bullrich pidió un cuarto intermedio porque no daban los números debido a la ausencia de dos senadores clave: Carlos “Camau” Espínola (correntino de Provincias Unidas) y Andrea Cristina (chubutense del PRO). Además, que la sesión sucediera pocas horas después de que la Selección Argentina desplegara la bandera por las Islas Malvinas incomodaba a más de un legislador aliado.
Senado: siguen los problemas para sacar el límite a la compra de tierras por extranjeros
El proyecto de “Inviolabilidad de la propiedad privada” que obsesiona a la Casa Rosada sigue sin conseguir los respaldos para superar el cedazo de la Cámara Alta. Hubo cuatro intentos previos sin éxito. En la última sesión la jefa de la bancada libertaria, Patricia Bullrich, pasó a un cuarto intermedio para evitar una derrota. La letra chica del texto, la resistencia de los gobernadores y la decisión del radicalismo. Los poroteos dejan un final abierto.














