Patricia Bullrich comprobó que no estaban los votos para aprobar el capítulo de Tierras de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada e hizo una oferta: si los aliados acompañaban el proyecto, ella aceptaría fijar un nuevo tope del 25% para la compra de tierras por parte de extranjeros. Una concesión destinada a evitar un quinto fracaso legislativo en el Senado, pero que deja intacto el corazón de la reforma. La propuesta –que Bullrich oficializará el martes en una conferencia de prensa– establece un tope solo a nivel nacional y provincial. Nada dice de los departamentos, en donde se juega la verdadera batalla contra la extranjerización.
El nuevo borrador del proyecto comenzó a circular por los Whatsapp de los senadores aliados temprano a la mañana. Bullrich había intentado, hasta último momento, avanzar con la última versión del proyecto redactado por Federico Sturzenegger, pero los números no le daban: necesitaba tener 37 votos asegurados para evitar una nueva derrota y estaba estancada en 35 voluntades.
Había cuatro senadores radicales que se negaban a acompañar el capítulo –Maximiliano Abad, Flavio Fama, Daniel Kroneberger y Edith Terenzi–, mientras que los misioneros Carlos Arce y Sonia Rojas Decut amenazaban con votar en contra. Si a ellos se les sumaban los dos santacruceños y la cordobesa Alejandra Vigo, la iniciativa amenazaba con caerse en la votación en particular.











