El Gobierno de Giorgia Meloni ha rechazado esta tarde la exigencia de Pedro Sánchez de retirar los controles en frontera con España que Italia reintrodujo el pasado 1 de agosto con motivo de la entrada masiva e irregular de inmigrantes en Ceuta el pasado 30 de julio. En una nota del palacio Chigi, el Ejecutivo italiano asegura que Italia “no acepta ultimátums ni imposiciones del exterior” en materia de seguridad nacional. El Gobierno español ha amenazado este viernes al italiano con “medidas proporcionales” si el próximo lunes Italia mantiene los controles en frontera, según un comunicado del Ejecutivo, que califica esa medida de “injusta” y “sin precedentes en la historia reciente”.Sin embaro, el Gobierno italiano ha confirmado que mantendrá la suspensión parcial de Schengen al menos hasta el 15 de agosto, al considerar que siguen existiendo riesgos para la seguridad, y ha recordado que, según las propias autoridades españolas, para esa fecha se espera una nueva ola migratoria en Ceuta.El ministro del Interior, Matteo Piantedosi, ha reforzado esa posición al afirmar que “es difícil sostener que esas condiciones de riesgo no existan en este momento”, ya que los tratados europeos permiten adoptar medidas excepcionales cuando existe un peligro potencial para la seguridad nacional. El titular de Interior ha añadió además que, una vez superado el 15 de agosto, el Gobierno evaluará si se dan las condiciones para levantar la suspensión, insistiendo en que se trata de una medida “temporal”, aplicada de forma selectiva y sin consecuencias para los ciudadanos de la Unión Europea.Al mismo tiempo, y por primera vez desde que estalló la crisis diplomática, el Gobierno italiano ha dejado abierta la puerta a una salida negociada y ha aseverado que está dispuesto a mantener un “diálogo constructivo” con el Ejecutivo español en cuanto desaparezcan las circunstancias que, a su juicio, justifican la suspensión parcial de Schengen.Al mediodía, el Ejecutivo de Pedro Sánchez había alertado en un comunicado que la reintroducción de los controles afecta “a la movilidad de miles de pasajeros” y genera “inseguridad jurídica” en pleno periodo estival y destacaba que se adoptó “sin aviso previo, de forma unilateral, y con argumentos espurios que no se ajustan ni al Código de Fronteras Schengen ni a la verdad”.En este sentido, el Gobierno advierte que ninguno de los migrantes que accedieron de forma irregular a Ceuta la semana pasada pudo ni puede entrar libremente al espacio Schengen porque la ciudad autónoma de Ceuta tiene un régimen especial en el mismo y que la práctica totalidad de ellos ya han retornado a Marruecos.Además, el Gobierno indica que Italia es, según Frontex, el Estado miembro que más cruces irregulares ha registrado en los últimos años, con cifras que han llegado a duplicar las de España, y que desde el año 2022, Italia no cumple el Reglamento de Dublín, generando una carga adicional de la presión migratoria al resto de Estados miembros. Sin embargo, añade el comunicado, “España nunca ha introducido controles para Italia”. De hecho, recuerda el comunicado, “siempre se ha mostrado solidaria con ella”, acogiendo parte de los migrantes que llegaron a Lampedusa en 2023 y abriendo sus puertos de forma recurrente a migrantes que son rescatados en la ruta del Mediterráneo central.Por todo ello, el Gobierno de Pedro Sánchez, quien hoy ha mantenido por videoconferencia una reunión de coordinación con cuatro de sus ministros y el número dos de Exteriores para analizar la situación de Ceuta, concluye que la medida adoptada por el Gobierno italiano “es injusta, contraria a los intereses de la UE, y discriminatoria para la población española” e insta al Ejecutivo de Giorgia Meloni a rectificar.Es decir, a poner fin a los controles y a tratar a los españoles “como al resto de ciudadanos europeos”. “Si no lo hiciera antes de que concluya el domingo 9 de agosto, España se verá obligada a adoptar medidas proporcionales para proteger los intereses y la dignidad de sus ciudadanos”, amenaza el Gobierno español.“Confiamos en que el europeísmo, el sentido común y la buena fe se impongan”, desea el Ejecutivo de Sánchez, que cierra el comunicado con una reflexión para la administración transalpina: “Los gobiernos están para impulsar el entendimiento entre países y el interés general de sus poblaciones, no para crear fracturas y conflictos estériles impulsados por motivaciones electorales internas”.El ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, ha asegurado que “no hay ningún motivo” para que Italia mantenga los controles en las fronteras aéreas y marítimas con España y ha destacado que la crisis migratoria de Ceuta, que desató las medidas italianas, ya está “canalizada y reconducida”.“No hay ningún motivo para introducir estas medidas. La situación en Ceuta y Melilla está de manera muy amplia canalizada y reconducida. La mayor parte de las personas que entraron irregularmente a Ceuta han sido ya devueltas”, ha afirmado Albares, quien acompaña al rey Felipe VI en Cali con motivo de la investidura del presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella.Durante los dos primeros días de aplicación de la medida apenas cambió nada en los aeropuertos y puertos italianos conectados con España. Las fuerzas de seguridad se limitaron a realizar controles selectivos dirigidos, según el Ministerio del Interior, a “ciudadanos de terceros países”.Josep Maria Calvet (Barcelona, 24 de febrero de 1972) coordina el área web de la sección de política. Anteriormente fue redactor jefe de Política y Última Hora del diario barcelonés