Los antiguos árboles quedaron enterrados durante el Triásico y sus restos se transformaron lentamente en piedra, conservando una sorprendente variedad de colores. (Fuente: Joemonsters) Hace más de 200 millones de años, cuando los continentes todavía formaban parte del supercontinente Pangea, una región que actualmente pertenece a Arizona estaba cubierta por un ambiente mucho más húmedo y tropical que el paisaje desértico que se observa hoy. Los árboles caídos fueron arrastrados y sepultados rápidamente por sedimentos asociados a antiguos sistemas fluviales. Ese enterramiento evitó que la madera se descompusiera por completo y puso en marcha un proceso geológico que tardaría millones de años en completarse. Seguir temas