La madera fosilizada, conocida por muchos como una pieza de colección o un atractivo de los museos, acaba de demostrar que también puede convertirse en un extraordinario registro de la historia del planeta. Un equipo de investigadores de la Universidad de Münster (Alemania) comprobó por primera vez que estos fósiles conservan información capaz de reconstruir la evolución geológica de una región durante cientos de millones de años. El estudio, publicado en la revista 'Scientific Reports', analizó troncos fosilizados hallados en las montañas Kyffhäuser, en el norte del estado alemán de Turingia. Los resultados ampliaron el conocimiento sobre el proceso de fosilización de la madera y permitieron identificar una secuencia geológica que abarca hasta 300 millones de años, un registro sin precedentes que refleja cambios en la profundidad de enterramiento, la temperatura y la actividad tectónica que experimentó la zona. ¿De dónde proceden los fósiles analizados y qué revelan sobre el clima del pasado? Los científicos centraron su investigación en troncos fósiles de hasta 20 metros de longitud, conocidos desde al menos el siglo XVIII. Estos ejemplares permanecen incrustados en depósitos fluviales de color rojizo, conocidos como redbeds, cuya tonalidad procede de óxidos de hierro asociados a un clima cálido y con estaciones secas. Sección transversal de una muestra de madera silicificada procedente de Kyffhäuser. Las manchas blanco-grisáceas corresponden a diferentes generaciones de cuarzo claro y oscuro. Foto: Steffen Trümper Hace alrededor de 300 millones de años, estos árboles crecían en bosques tropicales secos cuando el territorio formaba parte del supercontinente Pangea y se encontraba cerca del ecuador. Los ejemplares pertenecían a antiguos parientes de las coníferas que hoy ya no existen. Los investigadores destacan que la región de Kyffhäuser constituye un sitio de referencia para este tipo de depósitos, presentes en varias cuencas europeas que, en conjunto, forman una de las mayores concentraciones de madera fosilizada del hemisferio norte. Además de su interés científico, estas rocas integran algunos de los depósitos más antiguos del Sistema de la Cuenca de Europa Central, una extensa formación sedimentaria que todavía alberga materias primas, reservas de agua subterránea y potencial para el aprovechamiento de energía geotérmica. ¿Cómo se transforma la madera en cuarzo durante la fosilización? El descubrimiento se apoyó en el análisis del cuarzo que reemplazó lentamente los tejidos originales de la madera. El proceso comenzó cuando soluciones ricas en ácido silícico penetraron en los troncos muertos y copiaron con gran precisión la estructura de sus paredes celulares. Con el paso de millones de años, esos depósitos iniciales cristalizaron hasta sustituir casi por completo el material vegetal. El equipo identificó cinco generaciones sucesivas de sílice, cada una formada bajo condiciones diferentes de temperatura, presión y composición química. Esta secuencia permitió reconstruir cinco etapas de mineralización que abarcan unos 200 millones de años, desde finales del Carbonífero hasta comienzos del Cretácico. Cuando los especialistas incorporaron el posterior levantamiento de las rocas hacia la superficie terrestre, el registro alcanzó 300 millones de años, la serie documentada más extensa de este tipo de fósiles. Para reconstruir esa historia, los investigadores combinaron diversas técnicas, entre ellas la luminiscencia catódica del cuarzo, el estudio de isótopos de oxígeno y silicio, la termometría Raman, la microscopía electrónica, el microanálisis con sonda electrónica y la datación geocronológica U-Pb, que permitió determinar la edad de las distintas fases minerales. ¿Qué pistas ocultas revelaron las diminutas inclusiones de cuarzo? Uno de los hallazgos más relevantes surgió del estudio de las diminutas inclusiones de fluido atrapadas dentro del cuarzo. Estas pequeñas cápsulas conservaron información sobre las condiciones presentes cuando crecieron los cristales y ofrecieron una reconstrucción muy precisa del pasado geológico de la región. "Las diminutas inclusiones de fluido en el cuarzo fueron especialmente reveladoras, ya que conservan información sobre las condiciones exactas durante el crecimiento de los cristales", explicó el geólogo y autor del estudio Steffen Trümper. Gracias a este análisis, el equipo determinó que parte de la madera permaneció enterrada entre tres y 5,5 kilómetros de profundidad, donde soportó temperaturas de 160 a 240 °C, antes de volver a acercarse a la superficie como consecuencia de procesos tectónicos ocurridos durante millones de años.
Un archivo natural en la roca: madera fosilizada revela 300 millones de años de historia de la Tierra
Unos troncos, con hasta 20 metros de longitud, proporcionan datos sobre un clima cálido durante la Pangea.








