Un hombre adulto mayor contempla un paisaje que fusiona elementos urbanos de Madrid con la campiña de Piura, mientras mariposas dispersas simbolizan recuerdos y pérdidas. (Imagen Ilustrativa Infobae)El escritor Luis Eduardo García ha transformado tres duelos y una pregunta sobre cómo se sobrevive a ellos en una novela que recorre cinco años de la vida de un hombre marcado por pérdidas. En entrevista para Radio Nacional, el autor explicó que partió de experiencias personales y de vidas cercanas para construir la historia de Facundo Montiel, un personaje de 60 años que enfrenta la pérdida de su infancia, una ruptura amorosa y la muerte de su padre. La obra se despliega entre Madrid y Chulucanas, en Piura, siguiendo el itinerario emocional de un protagonista que regresa a su tierra natal tras la muerte de su padre.La novela no se limita a narrar un ciclo de cinco años, sino que condensa episodios de vida con intensidad emocional. El autor subrayó: “No abarca más que cinco años, aunque en ese tramo el personaje vive con intensidad el quiebre sentimental que desencadena uno de los duelos más profundos”. El regreso de Facundo a Chulucanas pone en movimiento el cierre de un ciclo visible, pero deja abierto el conflicto de fondo: el duelo simbólico de la infancia y el amor perdido.PUBLICIDADEl escritor Luis Eduardo García presenta su novela «Tres maneras de morir» durante una entrevista en un estudio de Radio Nacional.La novela organiza la vida de su protagonista a partir de tres pérdidas. El primer duelo remite a la infancia y está ligado a las mariposas. El segundo surge de una decepción amorosa. El tercero se activa con la muerte del padre, un evento que obliga a Facundo a dejar su exilio amoroso en Madrid y volver a Piura.De acuerdo con lo expresado por Luis Eduardo García, la novela no presenta estos hechos como episodios aislados, sino como momentos fundacionales de la existencia de Facundo Montiel. El autor aclaró que el punto de partida es autobiográfico, aunque no en un sentido literal, ya que la base real se nutre de vivencias propias y de personas cercanas.PUBLICIDADLa experiencia con las mariposas aparece directamente vinculada a un recuerdo de la niñez del autor. Durante los veranos entre los siete y los doce años en Chulucanas, él y otros niños cazaban mariposas que cruzaban los valles del Alto Piura. Con el paso del tiempo, esas mariposas desaparecieron, dejando una huella de culpa que el autor arrastró durante años. “No sé si fue el cambio climático o si nosotros aceleramos su desaparición, pero quedó un sentimiento de culpa”, explicó Luis Eduardo.Una mariposa monarca se posa sobre una mesa de madera rodeada de cartas de tarot, con un libro y anteojos en el fondo que reciben una luz cálida proveniente de una ventana. (Imagen Ilustrativa Infobae)En la novela, las mariposas no sólo representan un recuerdo de infancia, sino que condensan la fragilidad de la vida y la dificultad de construir vínculos afectivos duraderos. Luis Eduardo García resaltó que esta relación simbólica resulta central en la trama. Añadió que en algunas culturas orientales, las mariposas simbolizan el alma de los muertos, lo que aporta una dimensión espiritual al relato.PUBLICIDADLa ruptura amorosa constituye otro de los núcleos esenciales del libro. El protagonista, un hombre de 60 años que se considera dueño de su destino, descubre que una separación puede devastarlo tanto como lo haría con una persona más joven. Esta idea desmantela una convicción masculina asociada a la edad, según la cual el sufrimiento sentimental disminuye con los años. “A un hombre de 60 años también se le puede romper el corazón”, afirmó el autor.El escritor Luis Eduardo García participa en una entrevista en un estudio de Radio Nacional.pe, donde presenta su nueva novela «Tres maneras de morir».Al concluir la escritura, García percibió la historia como sombría. Para matizar esa densidad, incorporó diálogos entre el protagonista y tarotistas que transmiten sus mensajes a través de TikTok. Observó que muchas personas buscan en esos contenidos palabras que les ayuden a sobrellevar situaciones difíciles. Los fragmentos de tarot no sustituyen la racionalidad ni el esfuerzo terapéutico del personaje, pero funcionan como un elemento lúdico que facilita la comprensión de su crisis.PUBLICIDADEsta estrategia narrativa cumple una doble función: alivia la intensidad dramática y añade ironía y suspenso a la trama. La figura del terapeuta también aparece en la novela como un respiro dentro del itinerario de duelos, y en ocasiones aporta una cuota de humor. El autor sintetizó su visión del libro: “La novela tiene tres maneras de morir, pero también tres recetas para resucitar”.Un amigo del autor llegó a decirle que su obra parecía más un manual de supervivencia que una novela. Luis Eduardo aceptó esa interpretación, aunque aclaró que su intención fue disfrazar ese manual en forma de ficción.PUBLICIDADUn hombre camina con una valija por una polvorienta carretera rural de Piura, indicando un regreso al pueblo natal bajo la luz cálida del atardecer y un horizonte con montañas. (Imagen Ilustrativa Infobae)La redacción del libro tomó seis meses, mientras que el proceso de edición se extendió durante dos años antes de llegar a la publicación. Según el escritor, la tarea más difícil fue podar el material, concentrar los episodios y evitar los excesos. El objetivo fue lograr una novela en la que cada página resultara indispensable.El propio escritor reconoció que la novela tiene algo de exorcismo personal y que el duelo no siempre se cierra del todo: “Muchos duelos no se cierran nunca y terminan diluyéndose bajo la capa de la propia vida”, concluyó.