Hablar de Grecia es hablar de sus islas, aunque no todas gozan de la misma popularidad. Si te apetece cambiar de escenario, en el país heleno todavía quedan paraísos semisecretos que son perfectos para un viaje en pareja y resultan la mejor alternativa a los típicos destinos de siempre tan saturados de cruceros y gente. Para una escapada muy especial fuera de España, te proponemos la sorprendente y fotogénica isla de Milos, uno de los tesoros del Egeo mejor guardados. Además de poder disfrutar de playas para ti solo o pasear entre paisajes volcánicos únicos, apúntate el nombre de estos tres tradicionales pueblos: Klima, Mandrakia y Tripiti, cada uno de ellos, a su manera, ofrecen imágenes de postal que superarán tus expectativas.Tres pueblos griegos paradisíacos y muy auténticosCon sus decenas de playas para explorar, paisajes volcánicos y coloridos pueblos pesqueros, Milos es uno de los destinos más apetecibles para los que las vacaciones significan ir en busca de entornos idílicos y tranquilos. El ser una de las islas menos conocidas de las Cícladas es un punto a su favor, pero tiene muchos más. Y si eres de los que cuando viajan disfrutan adentrándose en la magia que desprenden los pueblos, te proponemos no pasar por alto los que para nosotros son los tres más bellos y pintorescos de esta isla. En todos ellos encontrarás un estilo de vida relajado y una mezcla perfecta entre el encanto mediterráneo y la hospitalidad de sus gentes.Mandrakia, entre acantilados y aguas cristalinasA unos 4 kilómetros de Plaka (la capital de la isla) y enclavado en una pequeña cala, este pequeño pueblo de casas blancas y azules con coloridas barcas sorprende con su atmósfera auténtica e inigualable. Nada más pisarlo sentirás que estás en uno de los enclaves más bellos de Grecia. Una de las cosas que primero atrapará tu atención son las syrmata, unos cobertizos para barcos excavados directamente en la roca, que son la principal seña de identidad de este pintoresco paisaje. Además de su pequeño puerto, explorando Mandrakia te encontrarás con una coqueta iglesia blanca encaramada en un acantilado y con vistas al pueblo. Y a la hora de reponer fuerzas, hay una pequeña taberna junto al mar en la que podrás disfrutar de típicos platos de pescado y mariscos recién pescados.Si vas con la idea de darte un chapuzón en las azules aguas del Egeo, en Mandrakia no encontrarás las típicas playas griegas, en su lugar tendrás que conformarte con una pequeña franja de guijarros cercana al puerto. Pero no te preocupes porque no te vas a quedar con las ganas, porque a tan solo 4 kilómetros se encuentra la famosa playa de Sarakiniko, un arenal realmente espectacular, que con su paisaje lunar de color blanco, es una de las más bellas de todo Grecia.Los colores vibrantes de KlimaY del norte ponemos rumbo al sur para visitar este llamativo pueblo pesquero enclavado en la roca bajo unos acantilados. La primera sorpresa llega al encontrarnos con una hilera de pintorescas casas blancas con puertas, ventanas y balcones multicolores que contrastan con el azul intenso del cielo y el mar. Estas pequeñas viviendas de pescadores, que se aglutinan a lo largo de un curioso paseo marítimo, alojan en su planta baja las famosas syrmata o cobertizos para barcos. La imagen de las casas que parecen adentrarse en el mar resulta un espectaculo visual de lo más instagrameable.Otro de los lugares de interés es la iglesia de Agios Dimitrios. Y si quieres tomar algo, solo encontrarás una taberna, eso sí, tiene una terraza con vistas espectaculares. Tripiti, una de las catacumbas más importantes del mundoY a la lista de sitios que apetece explorar con tranquilidad hay que sumarle Tripiti, un pueblo de molinos de viento y resplandecientemente blanco que recibe su nombre de la roca volcánica y llena de agujeros sobre la que se asienta. Está a unos quince minutos a pie de Plaka, la capital. Por cierto, muy cerca de Tripiti fue donde se encontró la famosa estatua de Afrodita de Milo, una joya helenística que dio fama mundial a la isla. Además de pasear por sus tranquilas calles, el mejor plan es hacer un alto en alguna de sus tabernas o cafés, además de visitar sus dos iglesias: la de Agios Nikolaos y la pequeña capilla de Panagia Faneromeni. Por supuesto, tampoco debes perderte las Catacumbas de Milo, un laberinto de túneles donde fueron enterrados los primeros cristianos (siglos I-V d. C.). Unos contrabandistas de antiguedades las descubrieron por casualidad en 1840 y son las únicas que se conservan en Grecia. Están consideradas unas de las más importantes del mundo.