Para muchos viajeros los camposantos tienen un encanto especial. El encanto de la paz, del silencio, de la conexión con el pasado... Hay quien no abandona París sin deambular unos minutos por los paseos arbolados y los suntuosos mausoleos de Père-Lachaise. En las rutas por Praga, suele incluirse la visita al antiguo cementerio judío, con ese mar de lápidas que parecen entrechocar eternamente. En el Zentralfreidhof de Viena se encuentran las tumbas de grandes compositores como Beethoven, Schubert y Brahms... Pues bien, el pequeño cementerio civil de Bausen no tiene ninguno de estos atractivos. Su esencia es la pequeñez. Una lápida, un amor real y una leyenda.La lápida de Teresa Estampa, a las afueras de BausenJoan Carles RieraEste micropueblo aranés –con una sesentena de vecinos censados, pero un número de residentes estables aún menor– es uno de los municipios más septentrionales de Catalunya. Tocando a la frontera con Francia y a media hora en coche de Vielha, su situación aislada le ha permitido mantener su esencia. Calles empedradas, casas de madera y piedra con tejados de pizarra, escaleras para adaptarse a la orografía... y un espectacular entorno natural.Desde el mirador de Bausen, hay estupendas vistas sobre la Val de Toran y las montañas que la rodean. Por otro lado, una excursión típica es la del bosque de Carlac: una ruta circular de unas tres horas que discurre entre hayas centenarias y troncos de formas intrigantes. En cuanto al centro del pueblo, destacan en la calle Major la iglesia barroca de Sant Pèir, con su cementerio aledaño, y la capilla de Sant Ròc, a algunos pasos del segundo cementerio. El que nos ocupa.El modesto cementerio, rodeado de hayasJoan Carles RieraLa leyenda de los amantes de BausenEsta es la historia de Teresa, Sisco y Joaquín. Teresa Estampa, de casa Belanna, nació en Bausen el 21 de julio de 1883. Y casi tres meses después, el 20 de octubre, nacía Francisco Bugat, de casa Doceta. Ambos fueron bautizados por el rector Joaquín Tellosa. Pero dada su condición de primos segundos –tenían bisabuelos comunes–, cuando al cabo de los años quisieron casarse, ese mismo sacerdote les exigió una dispensa de consanguinidad: un permiso especial de Roma que no pudieron costear. Luego, optaron por una boda civil. Se celebró el 5 de abril de 1907, con Teresa embarazada.Al fallecer ella a los 33 años –el 10 de mayo de 1916– a consecuencia de una enfermedad crónica, el rector Tellosa se negó a darle sepultura en lugar sagrado. Consideraba que la convivencia con Sisco había sido pecaminosa. Entonces, en una respuesta a lo Fuenteovejuna, los vecinos de Bausen construyeron con sus manos un pequeño cementerio para Teresa. En el llano conocido como el Coret, entre hayas y abetos, levantaron en pocas horas cuatro paredes de piedra seca con una sencilla puerta de hierro. En su interior coloraron una lápida con la dedicatoria de Sisco: “A mi amada Teresa”. Se convirtió así en un símbolo, siempre cuidado y rodeado de flores, que desde 2020 está reconocido como bien cultural de interés local.Un panel junto al cementerio describe la historia de Teresa, Siscu y el rectorJoan Carles RieraEsto es grosso modo lo que detalla el panel situado junto al cementerio, estrenado con motivo del centenario de la muerte de Teresa.Años después de enviudar, durante la Guerra Civil, Sisco se exilió a Francia con los dos hijos de ambos: Valerosa (nacida el 14 de septiembre de 1907) y Cándido (del 3 de noviembre de 1909), bautizados igualmente por Tellosa. Ellos y sus descendientes hicieron su vida en el país vecino. Aun así, siguen muy ligados a Bausen y se ocupan de cuidar la lápida.De la historia a los hechos documentadosPero ¿qué hay de cierto en la leyenda? Un informe titulado El cementerio de Teresa en Bausen. Luces y sombras del médico Joan Carles Riera Socasau, miembro de la Reial Acadèmia de Medicina de Catalunya y de la sección de Historia de l'Institut d'Estudis Aranesos, indaga en los hechos a partir de documentos históricos.La investigación da por hecho que hubo un enfrentamiento entre el matrimonio y el rector, aunque cuestiona que fuese a causa de la dispensa. Apunta que, cuando “el 40% de los matrimonios celebrados en Bausen tenían lazos de consanguinidad”, parece “poco probable” que Sisco y Teresa no pudieran conseguirla. Máxime cuando “por norma general se aplicaba una reducción en la tasa a aquellos que lo solicitaren, al no poder pagarla, e incluso se les podía conceder de forma gratuita”.Lee tambiénPor otro lado, el autor señala que “el mero hecho de no abonar una dispensa de consanguinidad o de contraer matrimonio civil no constituía motivo per se para negar sepultura en el cementerio religioso a Teresa”. De hecho, la documentación revela que fue el juez quien ordenó enterrarla en “el cementerio civil” de Bausen. Lo cual, por cierto, lleva a suponer la existencia previa de un camposanto civil en el pueblo.El estudio plantea la disyuntiva de que “o bien Teresa no quisiera morir en la fe cristiana ni ser sepultada en terreno santo o bien que mosén Tellosa no hubiera querido asistir a Teresa en sus últimos momentos, actitud esta difícil de entender”.Iglesia de Sant Pèir Getty ImagesSea como fuere, la tensión con el rector se pone de manifiesto en los registros de bautizo de Valerosa y Cándido, donde Tellosa cambió la fórmula habitual. En ambos casos, escribió: “Bauticé según prescribe el ritual de la diócesis…” eliminando la palabra “solemnemente” que aparece en inscripciones anteriores y posteriores. Además, no hizo constar a ninguno de los dos como hijos “legítimos y naturales de…”, sino como descendientes de Teresa y Sisco “según voz pública”.Finalmente, Riera Socasau cuestiona que el de Teresa sea el único cementerio civil de la Val d’Aran –cita como ejemplos los de Vilac (en 1902) y Canejan (en 1904)– ni el más pequeño de la Península, como en alguna ocasión se ha publicado.'Delicatessen'Cada 16 de agosto, Bausen celebra la fiesta de Sant Ròc, patrón local y personaje venerado en toda la Val d’Aran como protector contra las epidemias y la peste. La pequeña capilla, de sencilla estructura rectangular con muros de piedra pintados de blanco, se convierte en punto de encuentro y de celebración religiosa. El templo se halla junto a un enorme tilo que cobija a los parroquianos a su sombra.
Bausen, el pequeño pueblo aranés que seduce a los visitantes con su antiguo drama de amor
El centro de atención es el cementerio de Teresa Estampa, con su única lápida







