Diez, veinte o treinta transferencias en pocos días pueden parecer una consecuencia normal de una boda. Los invitados ayudan a pagar el banquete, el viaje o el inicio de una nueva etapa, y los novios reciben en la cuenta cantidades que, sumadas, pueden alcanzar varios miles de euros. Pero si esos ingresos no se declaran ni se justifican, la celebración puede acabar teniendo una derivada fiscal.Recibir 10.000 euros en regalos de boda no implica automáticamente una sanción, pero sí plantea una pregunta importante: qué ocurre si la Administración detecta esos movimientos y pide explicaciones. El dinero entregado por los invitados puede considerarse una donación y, si no se ha declarado, Hacienda puede reclamar el impuesto pendiente. La Vanguardia aborda este supuesto con Joana Marín, directora y abogada del Bufete Marín Fonseca, y Patricia Ebrat, abogada de Ebrat Advocats.El plazo en el que Hacienda puede actuarSi los novios no declaran los regalos recibidos y la Administración detecta la existencia de una donación, puede regularizar la situación dentro del plazo de prescripción. Ese plazo es, con carácter general, de cuatro años desde que finaliza el periodo para presentar la autoliquidación correspondiente.Patricia Ebrat, abogada de Ebrat Advocats, recuerda que, si una donación sujeta al impuesto no se declara y la Administración la detecta dentro de ese plazo, podrá exigir el pago del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones que corresponda, junto con los intereses de demora.En la práctica, este tipo de comprobaciones suele producirse cuando existen ingresos bancarios de importe elevado o movimientos patrimoniales que no pueden justificarse adecuadamente. Por eso, un importe acumulado relevante, como 10.000 euros en regalos de boda, puede generar preguntas si no hay documentación que explique su origen.Intereses, recargos y sancionesLa regularización no se limita necesariamente a pagar el impuesto que no se abonó en su momento. Si la Administración considera que existía obligación de declarar esos regalos, puede exigir también intereses de demora por el tiempo transcurrido desde que debió presentarse la autoliquidación.Joana Marín, directora y abogada del Bufete Marín Fonseca, advierte de que la falta de cumplimiento de esta obligación tributaria puede dar lugar a recargos e incluso a sanciones administrativas. Estas sanciones pueden oscilar entre el 50% y el 150% de la cantidad no declarada, en función de la gravedad de la infracción.Eso no significa que cualquier regalo de boda no declarado acabe automáticamente en una multa. Las expertas señalan que las comprobaciones específicas sobre regalos de importe reducido son poco frecuentes. El riesgo aumenta cuando se trata de cantidades elevadas, ingresos repetidos o movimientos que no pueden justificarse adecuadamente.Si no se puede justificar el origenMás allá del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, el problema puede agravarse si los novios no pueden explicar de dónde procede el dinero recibido. En ese caso, la cuestión ya no sería solo si el regalo debía haberse declarado como donación, sino si esos ingresos pueden vincularse realmente con la boda.Joana Marín, directora y abogada del Bufete Marín Fonseca, advierte de que, si no se llega a justificar ese incremento patrimonial, puede llegar a calificarse como una ganancia patrimonial no justificada. En ese supuesto, los novios podrían verse obligados a declararlo en la renta, con las consecuencias fiscales que correspondan.Por eso, ante un importe acumulado relevante, conviene conservar justificantes bancarios, extractos y documentación relacionada con la celebración. La clave no es solo haber recibido el dinero por la boda, sino poder acreditarlo si la Administración solicita explicaciones.
Regalos de boda sin declarar: ¿qué pasa si recibes 10.000 euros y Hacienda pregunta?
La Administración puede reclamar el impuesto no pagado, intereses de demora y sanciones que pueden llegar al 150% de la cantidad no declarada, según los expertos






