Todo el mundo conoce a Toyota como un gigante del automóvil japonés, pero lo cierto es que el fabricante nipón es mucho más que eso. La compañía que comenzó vendiendo telares para dar el salto a las cuatro ruedas 'retoma' ahora la actividad que le vio nacer a los pies del monte Fuji gracias a su Woven City. Una ciudad creada desde cero en la que se ha instalado un complejo que apuesta por la movilidad del futuro de la mano de un ecosistema dirigido hacia la innovación. Personas, vehículos, robots y una gran inversión en la inteligencia artificial trabajan mano a mano en el mismo entorno para testar la tecnología. Dan vida así al "nuevo circuito de pruebas de Toyota para la movilidad" en el que desarrollan, validan y prueban los avances para poder llevarlos posteriormente a la vida real. Para ello son indispensables los bautizados como 'weavers', los ciudadanos del lugar que se encargan de evaluar estas tecnologías a la par que llevan a cabo su vida cotidiana. Junto a ellos trabajan los 'inventors', empresas, startups y centros de investigación de todo el globo que, aprovechando las capacidades y el conocimiento del fabricante, desarrollan productos y servicios en un entorno único donde el feedback es inmediato, real y humano. La primera fase de esta Woven City se lanzó oficialmente en septiembre de 2025 y hasta el momento ya hay 100 personas en 50 hogares participando. Sin embargo, se espera que este número aumente a unas 300 con el tiempo.Grandes proyectos movidos por IAEl objetivo del complejo, más que ser tecnológico, es un objetivo humano, o lo que es lo mismo, crear "una sociedad de movilidad segura y fiable para las generaciones futuras". Una visión que, en la filosofía nipona de la marca, no puede alcanzarse pensando solo en vehículos, sino que requiere aglutinar tres elementos: las personas, la movilidad y la infraestructura.Entre los diferentes proyectos en los que se embarca ya el complejo se encuentran algunos como el 'Guide Mobi', un robot de movilidad autónoma que guía a personas dentro de la ciudad para demostrar que la tecnología puede acompañar al movimiento humano. Junto a este trabaja también el 'Human Support Robot', otro asistente doméstico de la marca, así como el C+walk T, un scooter eléctrico de tres ruedas que redefine la movilidad personal en entornos urbanos.No son los únicos, sin embargo, ya que también se desarrolla el e-Palette, el vehículo autónomo multipropósito que Toyota imagina como espacio de trabajo, ocio o comercio en movimiento. También Joby eVTOL, la aeronave de despegue y aterrizaje vertical eléctrica con la que Toyota y Joby Aviation exploran el transporte aéreo urbano, u otros proyectos como el Ueshima Coffee, la cafetería presente en Woven City donde se estudia el comportamiento del consumidor.Para poder dar soporte a todos estos proyectos, en esta Woven City se están impulsando modelos de inteligencia artificial para la co-creación de productos y servicios que mejoren la vida de las personas. Un objetivo movido por la idea de que esta herramienta tecnológica debe complementar la intuición y la capacidad humanas en lugar de reemplazarlas. Su motor es un modelo fundacional de IA a gran escala que permite a la ciudad comprender y responder a las condiciones del mundo real en tiempo real. Al integrar datos visuales, conductuales y medioambientales procedentes de fuentes como cámaras de videovigilancia, sistemas de movilidad y entradas de usuario, identifica patrones, detecta posibles riesgos y permite una actuación coordinada entre los sistemas conectados para mejorar la seguridad.