Respirar hondo para calmarse parece una táctica demasiado simple como para que realmente funcione. Sin embargo, hay una razón por la que todos los profesionales de la salud mental recomiendan intentarlo: es efectivo.
Cuando se siente estresado y ansioso, controlar su respiración mediante ejercicios de respiración puede ayudarle a sentirse más tranquilo, y la ciencia lo respalda.
El estrés psicológico activa el sistema nervioso simpático, que controla la respuesta de lucha o huida del cuerpo. Por lo tanto, cuando se sientes ansioso, asustado, abrumado o estresado, puede notar cambios físicos como respiración acelerada, aumento del ritmo cardíaco, sensación de nerviosismo y tensión muscular.
Según Kristin Szuhany, psicóloga clínica de NYU Langone, concentrarse en controlar la respiración, especialmente ralentizándola, activa el sistema nervioso parasimpático. Este sistema, a menudo denominado el estado de "descanso y digestión" del cuerpo, ayuda a relajarlo, contrarrestando así los efectos físicos de la respuesta al estrés.
“Dado que controlar cosas como el ritmo cardíaco es un desafío, la respiración es algo en lo que nos resulta más fácil concentrarnos e intentar controlarla”, explicó Szuhany. Además, al concentrarse en la respiración, se reduce la capacidad de preocuparse o de tener otros pensamientos que puedan generar estrés, añadió.








