La frustración del presidente estadounidense, Donald Trump, por la guerra contra Irán estalló la semana pasada en Camp David, donde exigió explicaciones a su secretario de Guerra, Pete Hegseth, sobre por qué aparentemente había sido engañado respecto de la extrema escasez de municiones que ahora amenaza con limitar las opciones militares contra Irán, según informaron a The Washington Post dos personas familiarizadas con el intercambio. El encuentro tuvo lugar al margen de la reunión de su gabinete en Camp David el viernes último, donde Trump le expresó a Hegseth su enfado, diciéndole que creía que el tema de las municiones "ya estaba resuelto", según dos personas familiarizadas con la conversación, quienes, al igual que otras, hablaron bajo condición de anonimato por temor a represalias.

Según una de las fuentes, la escasez, en particular de misiles guiados de largo alcance e interceptores de defensa aérea, ha sido uno de los motivos por los cuales Trump ha desistido de lanzar ataques masivos adicionales contra Irán en los últimos días. El gobernante declaró el lunes recién pasado que había ordenado y posteriormente cancelado "el mayor ataque desde la Segunda Guerra Mundial", a la espera de que se inicien nuevas negociaciones sobre el estrecho de Ormuz. El presidente afirmó durante la noche que EE. UU. posee "enormes cantidades" de municiones, al declarar en una publicación en Truth Social que "se fabrican y envían grandes cantidades a EE. UU. según sea necesario". Añadió que "se está buscando a quienes filtraron estas declaraciones traidoras".