0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialDurante una reunión de gabinete la semana pasada en Camp David, la segunda residencia militar del presidente en Maryland, el presidente Donald Trump se encaró con el secretario de Defensa, Pete Hegseth, pidiéndole explicaciones sobre por qué había sido mal informado sobre el agotamiento de misiles como consecuencia de la guerra en Irán iniciada en febrero. Según ha confirmado en exclusiva The Washington Post, Trump reprochó al jefe del Pentágono que creía que el problema de la escasez de municiones “ya estaba resuelto”, informaron las fuentes anónimas consultadas por el periódico.El agotamiento del arsenal militar, un asunto sobre el que legisladores tanto demócratas como republicanos llevan meses alertando, es especialmente acuciante para los misiles guiados de largo alcance y los interceptores de defensa aérea. Este habría sido uno de los motivos por los que Trump ha dado marcha atrás a las últimas oleadas de ataques sobre Irán, como la anunciada el fin de semana pasado, cuando afirmó que iba a golpear al país con una fuerza “no vista desde la Segunda Guerra Mundial”.Lee tambiénLa agencia de noticias Reuters informó el martes que EE.UU. había consumido “prácticamente todos” los misiles de largo alcance de alta precisión, como los Atacms y la generación más avanzada de los mismos, los misiles PrSM. Se trata de un tipo de armamento que también ha sido clave en la guerra de Ucrania, pues su suministro por parte de Washington ha permitido a Kyiv atacar objetivos dentro de Rusia.Este tipo de misiles cuesta más de un millón de dólares por unidad y permite al Pentágono bombardear Irán con ataques precisos desde distancias seguras. Si la guerra, que en un inicio estaba prevista para dos semanas de duración, termina alargándose varios meses más, la escasez de municiones podría suponer un quebradero de cabeza para la Casa Blanca, no solo en la guerra de Irán, especialmente en otros conflictos que puedan surgir en el futuro.No hay en el arsenal de EE.UU. una alternativa fiable a estos misiles. Su agotamiento podría obligar al Pentágono a depender más de misiones de bombardeo tripuladas, lo cual supone un evidente riesgo hacia las vidas de los soldados estadounidenses. De momento, la cifra oficial de bajas de Washington se encuentra en 18 soldados, aunque la mayoría han fallecido en ataques iraníes contra bases estadounidenses en la región.El Pentágono disparó más de 1.300 misiles balísticos tácticos, 850 misiles de crucero Tomahawk y 1.000 Patriots y THAAD en el primer mes de ofensiva en IránLa Casa Blanca ha negado tanto la información de que se están agotando los misiles como la de que Trump y Hegseth hayan discutido por este asunto. El mandatario ha dicho esta mañana a través de su plataforma, Truth Social, que EE.UU. dispone de “cantidades enormes” de municiones, en un mensaje en el que ha acusado a los “filtradores” de esas “declaraciones traicioneras”: “Están siendo perseguidos”.Durante el primer mes de guerra, Washington disparó más de 1.300 misiles balísticos tácticos del ejército, más de 850 misiles de crucero Tomahawk y más de 1.000 misiles de los sistemas Patriot y THAAD (de gran altitud). El Pentágono ya ha anunciado nuevos acuerdos de producción para sus municiones más críticas, pero su fabricación podría tardar hasta dos años.En paralelo, el Departamento de Defensa ha solicitado al Congreso un aumento del 40% presupuesto militar del próximo año fiscal, hasta el billón y medio de dólares. Hegseth informó al Senado que el presupuesto se destinaría a “terminar esta guerra”, “garantizar que nuestras municiones estén reabastecidas” y “revitalizar nuestra base industrial”. Según el secretario, la guerra en Irán ha costado 37.500 millones de dólares a los contribuyentes estadounidenses, aunque centros de análisis independientes la cifran en más de 130.000 millones.