Los Gallardos en Almería, La Mierla en Guadalajara, Burgohondo en Ávila y la Sierra Oeste de la Comunidad de Madrid, La Vall d'Uixó y hasta la Fermoselle en Zamora son los incendios más grandes del nefasto mes de julio, que también han tenido un efecto directo también en las tareas de extinción. Solo el mes pasado, los pilotos de los aviones y helicópteros bien contratados por el Gobierno o por las comunidades hicieron 12.000 horas de vuelo, en un periodo en el que, teniendo en cuenta que los trabajos aéreos de extinción solo se realizan durante el día, habría unas 373 horas con posibilidad de volar.El sector califica de "extenuante" el ritmo de julio, cuando las aeronaves hicieron más de 85.000 descargas, que liberaron sobre los montes ardiendo más de 100 millones del litros de agua.La Asociación de Trabajos Aéreos y de Emergencias (Ataire) agrupa al 90% de las empresas que alquilan sus aviones y helicópteros antiincendios al Gobierno central y a las comunidades para luchar contra el fuego. En total, este año están activados 250 naves en las 120 bases que hay repartidas por todo el país que solo el mes pasado hicieron horas de vuelo que han dejado a muchos de sus pilotos en tierra o cerca de no poder volar hasta un parón de 18 o 20 días debido a que han superado las horas reglamentarias de vuelo, que son 80 dentro de periodos de 28 días.En este contexto, Ataire reclamó la semana pasada al secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, que se flexibilice la norma de modo que los pilotos puedan poner "el contador a cero" de horas de vuelo librando 10 días y no el doble, como están obligados a hacer hasta ahora. Morán replicó que el organismo que tiene que autorizar esa exención, la Agencia Española de Seguridad Aérea, ya estaba trabajando en ello y pilotos y empresas esperaban una respuesta esta semana que, de momento, no ha llegado. En la última semana los incendios forestales han dado un respiro pero solo estamos a principios de agosto, con mucho verano todavía por delante que podría acusar la falta de pilotos si no se flexibiliza la norma sobre sus tiempos de descanso.Aunque no es posible dividir las 12.000 horas de vuelo en total entre las 250 aeronaves ni entre las horas diurnas de julio, porque algunas tienen más de un piloto y no todos los días los incendios arreciaron de la misma manera, Ataire advierte de que hay pilotos que "se están acercando a los límites reglamentarios establecidos y ya algunos han tenido que parar".Los incendios de este año "multiplican" las horas Lo que también está claro es que "los grandes incendios han multiplicado el número de horas de trabajos con respecto a otros años", en lo que va de año 2026 que todo apunta a que será peor que el ya de por sí nefasto 2025. Según el último balance ofrecido por el Ministerio para la Transición Ecológica, a 5 de agosto habían ardido en lo que va de 2026 194.122 hectáreas, 33.360 más de las que se habían calcinado en 2025 en esta fechas. En 2026 ya se han registrado 39 grandes incendios forestales -los que afectan a una superficie de a partir de 500 hectáreas, que son 12 más que en el mismo periodo del año pasado.En este contexto, julio ha sido especialmente malo y así lo demuestran las cifras recogidas por Ataire entre las empresas propietarias los aviones y helicópteros con los que cuenta el Gobierno y las comunidades para luchar contra los incendios, quitando las naves 14 que son propiedad del Ejército del Aire. De las 250 naves privadas de asociados de Ataire que operan en esta campaña, el 80% han sido contratadas por las comunidades. Además de luchar contra los grandes incendios, Ataire recuerda que los medios aereos permiten un acceso a los incendios que no pueden hacer los medios terrestres, llegando "de forma rápida y precisa" a zonas a las que el acceso no es posible de otro modo y que permite que conatos o pequeños incendios no evolucionen a fuegos de mayores dimensiones, evitando que los 39 grandes incendios forestales de este año no hayan sido todavía más."Exite un gran trabajo invisible y silencioso, a diario, que pasa desapercibido y son todas aquellas actuaciones en conatos o primerosindicios de fuego que se extinguen con rapidez sin que llegue a convertirse en grandes incendios", recuerda Ataire, a la espera todavía de que Seguridad Aérea flexiblice la norma para garantizar la disponibilidad de pilotos si vuelve una temporada como la de julio.