Hace unas semanas asistimos en el Congreso al debate sobre la propuesta de incorporar el derecho al aborto en la Constitución. Durante unas horas, el escenario político ofreció una imagen casi paradójica: una amplia mayoría parlamentaria defendía, al menos formalmente, el reconocimiento de un derecho que cuenta también con un amplio respaldo social.

Incluso el Partido Popular evitó esta vez un discurso frontalmente contrario al aborto. Sus intervenciones se acercaron más al lenguaje de la libertad y de la capacidad de decisión de las mujeres, un marco que conecta con la posición que históricamente han mostrado buena parte de sus votantes.