Al principio sus vecinos se lo tomaron a risa. Pensaron que era una m�s de sus locuras. El ex operario de montes Emilio P�rez, natural de Villapresente (Cantabria), trabajaba en un vivero cercano a su pueblo y, desde ni�o, compart�a con su padre cierta fascinaci�n por los laberintos. Verdadero amante de la naturaleza y en contacto constante con ella, pensaba a veces en crear uno con sus propias manos. Y vio la oportunidad cuando la crisis econ�mica de la primera d�cada del siglo XXI le asol� tambi�n a �l.�Para ganar un dinero extra, trabajaba colocando setos en las urbanizaciones que se iban edificando. Pero lleg� el colapso de la construcci�n en 2008 y ten�a una pila de �rboles ya en tierra, no en maceta. Eran de 1.90 o por ah�, m�s guapos que la leche, se vend�an muy bien para las casas de los madrile�os�, recuerda ahora, ya jubilado, desde la terraza que mira de frente al Laberinto de Villapresente, su creaci�n.Hablamos de m�s de 4.000 mil cipreses de cerca de dos metros de altura, tan tupidos que no dejan ver un rayo de sol y que conforman 5.625 metros cuadrados de vergel. Un espacio natural que, desde su apertura al p�blico hace una d�cada, no s�lo se ha convertido en una de las grandes actividades de ocio y turismo de Cantabria sino que es, adem�s, art�fice de un fen�meno que se ha ido replicando en distintas provincias del pa�s, de norte a sur. Una aut�ntica fiebre por los laberintos que inicia con esos setos que ya no se compraban y con los que Emilio no sab�a qu� hacer.Hasta que supo. Era el momento. La ilusi�n de su vida. �Est� bien, Emilio, de acuerdo, te ayudamos a plantar los setos y, dentro de tres a�os, te ayudaremos tambi�n a quitarlos�, escuch� de sus vecinos. Manos a la obra. Villapresente al un�sono comienza a crear un laberinto sin saber qu� pasar� con �l. Era 2010. Ahora, en los meses de verano, el n�mero de asistentes puede llegar a superar el n�mero de habitantes del pueblo que lo acoge, alrededor de 1300.�Recuerdo que el hijo estudiaba entonces Ingenier�a e hizo un plan de viabilidad y me solt�: 'Con que vengan 30 personas en agosto, est� hecho'�, prosigue Emilio, al que algunos de los primeros visitantes de este laberinto recuerdan apareciendo entre setos dando pistas sobre c�mo salir. Ahora lo hace menos, le gusta m�s mirar c�mo cae el sol sobre su laberinto. �l controla la panor�mica general mientras sus hijos y los empleados, j�venes de pueblos cercanos que repiten temporada tras temporada (como Marta, que atiende la barra y ahorra para montar un sal�n de u�as), est�n a pleno rendimiento. Si le preguntas a Emilio, sabe hasta cu�ntas personas puede haber dentro del laberinto en un momento dado.Para saber m�s�Para cruzarlo hay truco, s�, pero no te lo voy a decir�, advierte. �Lo que s� te puedo contar es que el laberinto se puede hacer de dos maneras. Una, en ocho minutos. Otra, en cerca de 20. La gente tarda entre 45 minutos y hora y media�. Ese misterio, no saber lo que se tardar�, es uno de los elementos clave del �xito de una actividad que a�na naturaleza con destreza. Por un lado, invita a detenerse y a fijarse en el entorno. Por otro, estimula el �nimo: todos quieren vencer al minotauro.Muchos colegios celebran all� su viaje de fin de curso, sobre todo de Madrid y de Canarias. Pero M�nica, la hija de Emilio, que responde al tel�fono y organiza qui�n entra y qui�n sale del laberinto, no sabe a�n por qu� casi siempre son de estas provincias. Cree que todo responde al boca a boca. Acuden tambi�n parejas, familias con hijos, algunos beb�s y grupos de amigos que, normalmente, no ven terminada la experiencia hasta que suben al torre�n que permite ver el laberinto desde arriba. Para poder entrar, hay que culminarlo.Emilio y su hija M�nica.Pero volvamos a M�nica, la hija de Emilio. Porque la leyenda que circula por internet es que su padre empez� a construir el laberinto tras quedarse ella en paro, pero la historia no es exactamente as�. �Dej� los estudios y me iba a ir a trabajar a Disneyland Par�s, b�sicamente por cambiar de aires, porque estaba muy cansada del pueblo y quer�a salir. Ten�a hasta el contrato firmado�, cuenta desde una de las mesas de la terraza cercana al laberinto, en un peque�o descanso en el que se comunica constantemente con los compa�eros que est�n en el interior.Era noviembre de 2016. Emilio llevaba seis a�os construyendo y, ante el temor de que su hija emigrara, decidi� acelerar la apertura. Nuevamente, acert�. �Mi padre se compr� un dron e hizo un v�deo, que un primo suyo puso en Twitter�, resume M�nica ahora. �Lo vieron los de Vocento, vinieron, y luego el bum que ya te habr� contado mi padre...�, apunta mientras se levanta porque llega otro grupo de escolares.Lo ha contado su padre, s�: �Fue la leche. Me ayudaron tanto en el pueblo. Cuando ya estaba casi formado me compr� un dron, no ten�a ni idea de c�mo manejarle�, rememora al estilo c�ntabro, �pero bueno alguna de las veces fue para all�, volvi�, grab� algo curioso, no recuerdo qui�n lo puso en YouTube o algo de eso, lo vieron los de Ahora Cantabria, se enteraron en El Diario Monta��s y, una tarde que estaba de ret�n, me dicen que me est�n esperando una periodista y un fot�grafo, algo de un art�culo peque�o... Y a las ocho me llaman y me dicen que van a ponerlo en la primera p�gina�.Al d�a siguiente, a Emilio le llamaron desde 45 medios de comunicaci�n. �l segu�a de ret�n �cerca de las Secuoyas�, y algunos le fueron a buscar hasta all�. El laberinto ni siquiera hab�a arrancado oficialmente como espacio vegetal para el disfrute de gente que viene ahora hasta de China. �Siempre sacan 500 euros los chinos, no s� de d�nde los sacan. Uno me dijo que el laberinto hab�a salido en el peri�dico m�s importante del pa�s�, comenta Emilio. Y tambi�n en The Guardian, en un art�culo firmado por un especialista en tours tur�sticos que abri� Villapresente a los viajeros extranjeros.El bosque de secuoyas por el que andaba trabajando Emilio aquellos d�as tambi�n se ha convertido en un atractivo de la zona. Como si con la llegada del laberinto se empezara a apreciar tambi�n una inmensidad de �rboles de tama�o escandaloso que habita en Cabez�n de la Sal, a pocos minutos de Villapresente, Ahora, los colegios, los chinos, las familias, las parejas y los grupos de amigos acostumbran a visitarlos seguidos. Cuentan -y lo hemos visto- que bajo las copas de las secuoyas se aprecia mejor el silencio y algunas personas se abrazan a los troncos de los �rboles para sentir su cobijo y su fuerza.Y M�nica no se march� a Disneyland Par�s.Una mujer abraza una secuoya en Cabez�n de la Sal (Cantabria).�No, no me fui. Me he quedado en el sitio. Al final, incluso mejor�, admite. �Abrimos el fin de semana anterior a la Semana Santa de 2017. Hasta ese momento, en Espa�a no hab�a laberintos privados, ninguna iniciativa parecida, Hab�a laberintos como el de Tentegorra, en Murcia, y otros ligados a palacios antiguos, pero los dem�s son recientes�.Se refiere a la tendencia que se ha desatado en una d�cada con la actividad en s�: cruzar un laberinto de punta a punta. El de Villapresente ha conseguido mantener el t�tulo de ser el m�s grande de Espa�a hasta el a�o pasado, pero ya le han superado otros dos en tama�o, el de Pe��scola, que abri� en 2023 con 7.000 metros cuadrados, y el de Humilladero, en M�laga (Laberintus Park), inaugurado en 2025 con 7.400 metros cuadrados.No son los �nicos: hay laberintos recientes y m�s peque�os en Breog�n (A Coru�a) y en Piedrafita de Jaca (Huesca). Un fen�meno de ocio al aire libre que surgi� en Cantabria y se ha extendido desde los Pirineos hasta Andaluc�a.Seg�n M�nica, debi� influir un reportaje que les hicieron en Comando Actualidad: �Lo repitieron mucho, durante a�os, y el periodista exageraba un poco, dec�a que pod�an venir 3.000 personas al d�a o m�s. Cosa que es imposible porque no caben, b�sicamente. A partir de ah� comenzaron a llamar cada dos por tres, a veces 10 personas al d�a, preguntando c�mo se montaba un laberinto�.Interesados en montar tal espacio como atracci�n en su zona, interrogaban especialmente por cuestiones legales y burocr�ticas. El fen�meno se ha desarrollado considerablemente en los �ltimos a�os: Laberintus Park emplea hasta tecnolog�a, tiene plantas t�ctiles interactivas y sistemas de riego de primer nivel.Mientras tanto, en Villapresente, Emilio lidia con lo suyo: el hombre que le ayudaba a podar el laberinto se ha tenido que ir a su pa�s de origen y est� descontento con algunos recovecos donde se acumula humedad. �Estos cipreses son un h�brido, se llama Cupressus leylandii. No sale por semillas, sino por esqueje. Con dificultad, pero sale�, ilustra.M�nica atiende la barra junto a Marta: hay decenas de ni�os en fila pidiendo chocolatinas, helados y patatas fritas: ��Cu�ndo voy?� �Qu�tame los gusanitos� . �A m� nunca me ha gustado la hosteler�a, imag�nate c�mo era al principio. Ahora ya va todo mejor. Queremos poner una cocina para el verano que viene, porque mucha gente nos pide bocadillos al salir del laberinto�.Si le preguntan a Emilio c�mo se construye un laberinto, dir� que lo vio. Que sent�a tenerlo ante sus ojos. �Yo miraba los setos y hab�a un laberinto casi. Y segu�a vi�ndolo. Y segu�a vi�ndolo. Hasta que le dije a mi padre: 'Lo voy a hacer, mecagoenlaleche'. Mi padre se muri� sin verlo, es la �nica pega que yo tengo�, cuenta.Quiz� le consuele un poquito recordar algo que cualquier aficionado a los laberintos sabe: desde arriba se ven siempre much�simo mejor.
Villapresente, el laberinto que atrapa incluso a los turistas chinos: "Ten�a 4.000 cipreses que la crisis no me permiti� vender y decid� construir uno"
Al principio sus vecinos se lo tomaron a risa. Pensaron que era una m�s de sus locuras. El ex operario de montes Emilio P�rez, natural de Villapresente (Cantabria), trabajaba en...







