ArteLa imagen personal del pintor se ha convertido en una parte central de la 'hockneyfilia'. Los ensayos acad�micos y period�sticos sobre la construcci�n de su personaje no han dejado de aparecerHockney, en una piscina en Arles, Francia, en el verano de 1985.GETTYActualizado Viernes,
agosto
00:50Un polo de rugby de cuello blanco y rayas de colores (el m�s fotografiado es rosa sobre fondo negro, pero hubo otros azules y amarillos, rojos y azules y azules y verdes); unos pantalones enormes, como de Fitzgerald cuando sal�a con Zenda; un c�rdigan verde, de ese verde que tiene el c�sped en las pel�culas de dibujos; una corbata de rayitas diagonales estilo colegio privado ingl�s; una visera de tweed de abuelito; unas gafas redondas, enormes; unas zapatillas rotas y sucias de lona blanca que ning�n mendicante aceptar�a calzar; unas crocs amarillas (el Rey Carlos de Inglaterra se las elogi�); una camisa de rayas gruesas con el cuello gastado; un jersey de lana de Lacoste con agujeros en las mangas; una americana de grandes solapas, tambi�n verde, aunque un poco m�s oscura que el c�rdigan de antes; el pelo te�ido de platino, un poco m�s rubio que el de Warhol; un ba�ador con el corte de los pantaloncitos de los tenistas antiguos; una gabardina estupenda de Burberry; un traje de Saville Raw de cuadros gigantescos; unos mocasines con borlitas; unos calcetines amarillos. �Qu� m�s? Un cigarro, una chapa en la solapa, unos tirantes.Para saber m�s�Qui�n es el caballero que se present� con ese aspecto durante 65 a�os? David Hockney, qui�n si no. Cuando el artista ingl�s muri� el pasado 12 de junio, el mundo lo despidi� como al pintor de piscinas californianas, retratos p�caros y a la vez tiernos y naturalezas fluorescentes y como al autor de un libro precioso, Una historia de las im�genes. Casi dos meses despu�s, la imagen personal del pintor se ha convertido en una parte central de la hockneyfilia. Los ensayos acad�micos y period�sticos sobre la construcci�n del personaje David Hockney no han dejado de aparecer.Un resumen: en 1959, en el Royal of Art, Hockney vest�a monos azules de trabajador industrial y sombreros militares alemanes. O sea, nazis. Cuando se gradu�, en 1962, llev� a la fiesta una americana de lam� dorado. Por esos a�os, el pintor ensay� tambi�n el look Ivy College que despu�s se volvi� tan popular (camisas �xford, corbatas estrechas, chaquetas de lana...) y con el estilo ya pasado de moda de los cantantes de rock de los a�os 50.Hacia 1962, Hockney empez� a aparecer retratado en las revistas de estilo masculinas como Town, Queen, Sunday Times Colour Magazine... Y hasta Vogue.1962 fue el a�o en el que cay� la prohibici�n de Lady Chatterlay, las v�speras de la beatleman�a y del Annus mirabilis de Philip Larkin. En el nuevo paisaje, Hockney se convirti� en una especie de payaso abrasivo con sus camisas amarillas. �l mismo cont� despu�s que aquel mundo de Blow-up era un juego de londinenses ricos de Chelsea, Belgravia y Mayfair. Hockney no era ni una cosa ni la otra, pero estaba invitado a las fiestas, donde le toc� el papel shakespeariano de Falstaff, grotesco y c�ustico.No deb�a de ser f�cil ser David Hockney en ese mundo lleno de colores pero, en el fondo, claustrof�bico. En 1964, el pintor viaj� por primera vez a California y pronto empez� a pasar temporadas largas en Am�rica, hasta establecerse en 1978. Los �ngeles era entonces la mejor ciudad del mundo para un artista, la ciudad de Eve Babbitz y de Joan Didion, la de Duchamp y el nuevo Hollywood. El mejor sitio del mundo para ser artista. La vida se le volvi� ligera y luminosa para �l.El personaje a la contra que Hockney hab�a construido en Londres perdi� filo y se volvi� dulce. En vez de agredir a los c�digos de las clases sociales, los adapt� para convertirse en algo nuevo, una mezcla de caballero y vagabundo, muy formal y muy chiflado a la vez. En 2020, Burberry lanz� una colecci�n inspirada en la est�tica de Hockney. Su �ltima exposici�n vino patrocinada por Louis Vuitton.






