En Ronda de Escritores, el ciclo cultural de +Perfil, el escritor y psicoanalista Daniel Bohm habló sobre su último libro, Última fila, y sobre su particular manera de narrar a través de relatos breves. Bohm repasó además su trayectoria como narrador, marcada casi exclusivamente por la forma breve, con la excepción de una única incursión en la novela. La potencia del relato breve Bohm sostuvo que la brevedad es, ante todo, su forma natural de escritura. "Es lo que puedo escribir", señaló, y aclaró que nunca se sintió convocado por los formatos extensos, salvo en el caso puntual de su novela.
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Esa única novela, precisó, es Fuera de cuadro, un libro que definió como una sucesión de escenas breves atravesadas por vacíos narrativos. Para Bohm, esos fragmentos igual logran construir una estructura novelística. El misterio antes que el detalle Consultado sobre su elección estética, Bohm explicó que prefiere no detenerse en la descripción minuciosa de sus personajes. "Me gusta más que quede el misterio, que quede afuera", definió, en lo que reconoció como una decisión tanto literaria como personal. Esa síntesis, dijo, no responde solo a una búsqueda formal sino también a una forma de vincularse con el lenguaje y con lo que decide no mostrar. El deseo como motor de la escritura Sobre la presencia del deseo en sus textos, Bohm coincidió en que se trata de un elemento central en su último trabajo. "Es un deseo que queda abierto", describió, al referirse a la forma en que esa tensión atraviesa sus relatos sin resolverse del todo. El autor vinculó esa idea con su formación como psicoanalista, aunque remarcó que en la escritura ese deseo se despliega de manera distinta a como podría abordarse en un consultorio. El lenguaje como pasión y como música Para Bohm, el verdadero eje de su trabajo pasa por el lenguaje. "Para mí el lenguaje es realmente la pasión", afirmó, y explicó que su búsqueda constante es lograr que ese lenguaje "cante". Bohm planteó que, en su proceso creativo, la música y la poética del texto anteceden incluso al contenido narrativo propiamente dicho, en una concepción de la escritura donde la forma resulta tan relevante como la historia que se cuenta.








