Hasta hace apenas dos meses, Mateo Buniva llevaba una vida normal. Estudiaba, proyectaba su futuro y pensaba en terminar su carrera universitaria. Sin embargo, una resonancia magnética cambió por completo ese panorama: los médicos detectaron una progresión de la adrenoleucodistrofia (ALD), una enfermedad genética y neurodegenerativa que padece desde la infancia y que ahora requiere un trasplante de médula ósea de manera urgente para intentar frenar su avance.

Con 25 años, hoy asegura sentirse bien física y mentalmente. Pero sabe que el tiempo juega en su contra. “La adrenoleucodistrofia es una enfermedad neurodegenerativa, hereditaria, que afecta la sustancia blanca del cerebro. Puede provocar al principio problemas en la visión, problemas para escuchar, etc. y finalmente la muerte”, explicó .

La enfermedad ya golpeó anteriormente a la familia. Su hermano también padeció adrenoleucodistrofia cuando tenía 13 años. Fue trasplantado, pero falleció antes de salir de la clínica. Esa experiencia vuelve todavía más urgente la búsqueda de una alternativa con mayor experiencia médica.

El joven fue diagnosticado cuando tenía apenas dos años. En ese momento, la enfermedad se manifestó con insuficiencia suprarrenal y desde entonces realizó controles periódicos. En junio del 2026 descubrieron a través de resonancia magnética lesiones en su cerebro, relacionadas con la enfermedad.