La vida de la quiteña Marjorie Flores cambió para siempre cuando a la menor de sus tres hijos, Camila Flores, le diagnosticaron atresia de vías biliares, una enfermedad neonatal que puso en riesgo su salud y para la que no hay especialistas en Ecuador. Con tan solo 2 años, la niña necesitó un trasplante de hígado para sobrevivir, intervención que costó aproximadamente $ 100.000 y que fue realizada con éxito en Bogotá, Colombia, en 2025. Marjorie recibió ayuda de entidades públicas para costear el trasplante, y hoy, un año después de la cirugía, Camilita está estable pero con tratamiento permanente. Sin embargo, la madre soltera no puede tener un trabajo a tiempo completo por cuidar de su hija, situación que la mantiene desesperada al no poder cubrir los gastos de su familia, las medicinas que rondan los $ 500 mensuales y una deuda de arriendo de siete meses. “Es feo pedir ayuda, pero necesito una mano amiga. Es una niña de 3 años que merece seguir viviendo”, señala. PublicidadEl caso de Camilita Flores Los primeros síntomas de Camila aparecieron cuando tenía apenas quince días de nacida en mayo de 2023. Su madre sospechaba que algo no estaba bien, pues la bebé no dormía durante largos periodos, como es habitual en esa edad, la piel y el rostro comenzaron a tornarse amarillos, y el detalle clave y de mayor alerta fue que la niña hacía sus necesidades de color blanco. Una ecografía fue suficiente para detectar algo inusual en el hígado. Camila fue internada el 20 de julio de 2023 en el Hospital de Especialidades Carlos Andrade Marín, en Quito, y no le dieron el alta hasta el 16 de septiembre del mismo año. Este sería solo el inicio de las múltiples veces que acudiría a centros de salud por su diagnóstico: atresia de vías biliares.Esta enfermedad, común en los recién nacidos, obstruye progresivamente los conductos biliares (dentro o fuera del hígado), impidiendo que la bilis fluya hacia el intestino y provoque daños graves. PublicidadPublicidad“El conducto biliar que nosotros tenemos, mi hija lo tenía como un hilo, nació sin vesícula, y el cordoncito que conecta el hígado no estaba”, dice Marjorie que fue la explicación del doctor en ese momento. Ante esta evaluación, Camila tuvo que pasar por su primera intervención quirúrgica, que serviría para aliviar momentáneamente su condición. La madre no pudo evitar preguntar por la cura definitiva, y la respuesta del médico fue devastadora: su hija necesitaría de un trasplante de hígado que no se realiza en el país y cuesta 100.000 dólares. “Me quedé impactada, mi vida completamente cambió desde ese día”. Búsqueda incansable de ayuda Tras esta noticia, Marjorie sabía que necesitaría de ayuda para salvar la vida de su hija, y en ese mismo momento, “destrozada de tanto llorar”, como ella lo describe, acudió al Palacio de Carondelet. “Gritaba como loca en esa presidencia yo solita”. Esta fue solo una de las vías por las que pidió ayuda. “También escribía por redes sociales a la Presidencia y a la primera dama, Lavinia Valbonesi, y enviaba cartas al Palacio de Gobierno”. “Como mi hija era chiquita, la única persona que podía hablar por ella era su mamá”, agrega. Camilita fue trasplantadaMarjorie pasaba más tiempo en la sala de un hospital que en su propia casa. Asegura haber celebrado cumpleaños, Navidad y fin de año allí. Mientras esperaba una ayuda para el trasplante, organizaba rifas y buscaba visibilizar el caso de Camilita con la esperanza de conseguir apoyo.PublicidadEl 15 de abril de 2025 todos los esfuerzos y la lucha incansable habrían valido la pena: madre e hija salieron del país con rumbo a Bogotá, Colombia, y el 2 de mayo del mismo año le realizaron el trasplante de hígado.La Presidencia, encabezada por Daniel Noboa, junto con la primera dama, se encargaron de los gastos para el trasplante. El donante fue el tío de la niña. “Dios le tocó el corazón a todo el mundo que me ayudó”, dijo Marjorie. Camila se recupera día a día, pero su tratamiento es costoso Un año después de la cirugía, la salud de Camila está estable y es cuidada por su madre, quien dejó su empleo para dedicarse a ella, ya que no puede llevar la vida de una niña normal por el momento.Necesita de medicamentos diarios que ayudan a que el injerto esté bien, no puede acudir a una escuela hasta cumplir 5 años de trasplantada y tampoco puede exponerse a bacterias o enfermedades. Marjorie, por su parte, menciona que mantener a su familia es una lucha diaria: gasta más de $ 500 mensuales en medicinas, debe siete meses de renta y hay días que no le alcanza para las tres comidas del día. “Gasté todo lo que tenía guardadito”, dijo. Pero se le aproxima un gasto mayor. Deberá volver con su hija a Colombia como parte de un protocolo, una vez que Camila cumplió un año con el nuevo hígado. La cotización supera los $ 4.000. Pero la mujer no se permite derrumbarse: en los exteriores de Carondelet y en el parque La Carolina vende chupetes, rifas y hace en vivos por Tik-Tok contando el caso de su pequeña Camilita. “Verla a la Camilita me da fuerzas, las mamás que son solteras me van a entender”. Marjorie busca apoyo para solventar los gastos de su familia mientras sigue buscando opciones laborales que le den estabilidad. “Si tienen ropita que ya no les queda para la nena, pañales, leche en formula, Nestum, se los agradecería”. Puede brindar su apoyo mediante esta cuenta:Cuenta de ahorros Banco Pichincha# 2210163625Marjorie Flores C. I. 1718078932Télf. 0996149212Para contactar a Marjorie Flores comuníquese a este número: 099-614-9212. (I)
Gestionó $ 100.000 para salvar a su hija, pero ahora busca ayuda porque la quieren desalojar de su casa
Camila Flores nació con atresia de vías biliares y necesitó de un trasplante de hígado para sobrevivir.






